Respete lo sagrado
En este Mensaje al Corazón en el día de hoy queremos hablarle del respeto a lo sagrado. Y, ¿qué es lo sagrado? Lo sagrado es lo divino,
En este Mensaje al Corazón en el día de hoy queremos hablarle del respeto a lo sagrado. Y, ¿qué es lo sagrado? Lo sagrado es lo divino, lo trascendente, lo absoluto. Lo sagrado es Él que creó el mundo de la nada; es Él que tiene todo el poder y la gloria. Lo sagrado es Dios y todo lo que tiene que ver con Dios. Lo sagrado es lo más importante, porque es la fuente de donde proviene todo; por eso debemos respetarlo.
Dios se ha manifestado a todos los hombres a través de la fe. A pesar de que la única religión que tiene la verdad completa es la de nuestra Iglesia, en toda religión, aun en las no cristianas, hay algo de verdad. Por ello, hay que manifestar mucho respeto a todas las religiones.
Para nosotros el ámbito de lo sagrado está en el templo, donde vamos a adorar a nuestro Creador que es el Padre; a un Dios Liberador y Redentor, que es el Hijo y a un Dios Santificador, el Dios Amor, que es el Espíritu Santo. Está en las oraciones que hacemos donde nos comunicamos con Dios; en las devociones particulares y comunitarias; en los sacramentos donde encontramos la presencia santa del Señor. También el ámbito de lo sagrado está en el hogar, en la familia, en el matrimonio y, por supuesto, en toda persona en la que Dios habita, por el solo hecho de ser nosotros templos vivos del Espíritu Santo.
Respetar lo sagrado es darle importancia al culto, a la oración, a la liturgia y a la eucaristía; no hacer las cosas como "robots" o simplemente por rutina, por obligación, por compromiso o por miedo a condenarse. Respetar lo sagrado va a implicar hacer las cosas de corazón, porque en verdad creemos en ellas y en verdad amamos y anhelamos honrar y glorificar a Dios. Si sentimos pereza, tanto más debemos esforzarnos y disciplinarnos; porque el Señor merece todo el respeto y la gloria.
En este Mensaje al Corazón queremos pedirle que respete lo sagrado, porque respetar lo sagrado es también respetar lo humano y es respetarse a sí mismo, porque usted es sagrado, ya que el Señor habita en usted. Respétese y valórese, porque también así respeta a Dios. Y no se olvide ¡CON DIOS, USTED ES INVENCIBLE!
