Saber escuchar
Durante las horas de voluntariado social, mantener el contacto visual es importante. Por medio de nuestros gestos y posturas mostraremos que estamos atendiendo al mensaje de la persona a la que tenemos en frente; asentiremos, utilizaremos interjecciones de modo apropiado que le hagan ver que estamos “conectados”.
Conviene utilizar su nombre sin temor a abusar de él, potenciar el contacto físico, sobre todo entre aquellos que menos lo reciben -los ancianos, por ejemplo-, adaptar nuestro modo de expresión al de la otra persona, situarnos al mismo nivel léxico –no utilizar tecnicismos si conversamos con alguien que no nos va a entender– y al mismo nivel postural: ojos de ambos a la misma altura, tomar asiento de la misma forma…, evitar gestos y posturas que indiquen impaciencia o desagrado. Utilizando un símil, el voluntario debe “sintonizar” la frecuencia de onda adecuada. Él es el “invitado” y, por lo tanto, debe hacer un esfuerzo de adaptación comunicativa.
Podemos potenciar la autoestima del otro si nos esforzamos por destacar, de la forma más honesta y sincera posible, aquellos actos, rasgos de conducta o virtudes que la otra persona posea, haciéndoselo saber a ella, de manera apropiada y moderada, de modo que no se caiga en el halago rutinario, gratuito y poco verosímil.
Cuando las quejas y los lamentos de la otra persona son de un carácter general, si la coyuntura nos parece oportuna, podemos ayudarle a concretar sus problemas. “La vida es una mierda, mi familia no me quiere, todo me va mal, soy un completo inútil…”. En la medida que especifique en qué aspectos y bajo qué situaciones “la vida es un desastre”, tendrá capacidad para dividir los problemas y que estos se concreten en unidades más pequeñas, menos amenazantes y de más fácil modificación.
También, y con cierto humor y sabiduría, ayudarles a “olvidar”, a no castigarse y condenarse sin cesar, a perdonarse, a acoger y saberse acogido, a mirar para adelante, a valorar el aquí y el ahora, a liberarse de ese pesado saco de sal que ya se ha disuelto al pasar al otro lado del río.