Señora, cuidado con la depresión
Mire, monseñor Emiliani, soy una mujer muy deprimida. Ya tengo 81 años y ahora no le encuentro sentido a mi vida. En la vida pasé por muchas etapas, algunas más difíciles que otras y tuve mis momentos felices, pero hoy me siento cansada, triste y sola. Fui maestra por 41 años y por mis manos pasaron innumerables alumnos de primaria a los que fui educando. Casada y viuda, tengo cuatro hijos varones y dos hijas. Ellos ya han hecho su vida y están viviendo en diferentes partes del país. Vivo sola con una hermana mía que es ciega de nacimiento. Ella es prácticamente mi única compañía. La atiendo lo mejor posible pero ya estoy cansada. Creo que estoy sufriendo de depresión y es porque casi no me visitan mis hijos y nietos. Siento que no hay agradecimiento por todo lo que hice por ellos. Yo tuve que luchar sola con ellos cuando murió mi marido.
Gracias por escribirme señora.
Quiero manifestarle que nada más empezar a leer su carta sentí mucha ternura por usted. Representa a la mujer latinoamericana que es en general heroína de muchas batallas a favor de hijos y nietos. Gracias a ustedes hay muchos hombres y mujeres que hoy son "alguien" en el mundo. El esfuerzo, sacrificio, renuncias, malos momentos, trabajar día y noche, hacer de padre y madre, en fin, trayectorias ejemplares de mamás y abuelas han sido claves en nuestras tierras para mantener familias enteras.
Quiero decirle que ahora atraviesa usted una depresión, por cansancio o frustraciones, que la hace ver las cosas más negativamente. Estoy más que seguro de que muchos alumnos suyos la recuerdan y la aman. Lo que pasa es que están todos metidos en sus "cosas", ocupados en sus mil tareas, que no piensan ni sacan un tiempo para verla. Me imagino que a sus hijos también les pasa igual, aunque podrían visitarla más a menudo. Pero en todos ellos está su obra, como la del escultor con la bella imagen de mármol. Y su nombre está escrito en el Libro de la Vida. Dios le tiene apuntado todo lo que ha hecho y Él la ama y la bendice.
Le pido, le exhorto a que se esfuerce para recuperarse emocionalmente. Luche por vencer esa depresión. La vida continúa y usted puede seguir haciendo el bien orando por la gente, aconsejando personas, atendiendo a su hermana y como veo que tiene su mente bien lúcida, puede escribir sus memorias, o un libro de cuentos para niños, o un manual sencillo de una "maestra de experiencia" para enseñar a jóvenes maestros. En fin, le pueden quedar muchos años de vida y tiene que emplearlos bien. No espere que la gente le agradezca las cosas…hágalas por hacerlas bien, como estoy seguro hacía cuando era más joven.
Y le pido, que haga el esfuerzo para caminar y todos los días. No permita que se vayan tullendo sus músculos. No se deje derrotar por la edad y por la enfermedad, que hay gente de noventa años que se mantienen bien, gracias al optimismo, ganas de vivir, el ejercicio físico y alguna actividad que hace bien a otros. Y por favor, recuerde las cosas lindas de su pasado, que serán muchas. Dios la bendiga y pídale a Él que la recupere, porque con el Señor usted vencerá cualquier cosa, porque con Él usted es invencible.
