Opinión - 23/10/14 - 10:48 PM

Sexualizada

S omos un país con poca población y un alto nivel de instrucción. Sin embargo, algo anda mal en cuanto a la moral y los valores. De

Milcíades Ortiz

S omos un país con poca población y un alto nivel de instrucción. Sin embargo, algo anda mal en cuanto a la moral y los valores. De poco vale tener un gran desarrollo económico si los delitos sexuales aumentan de manera alarmante. Investigaciones internacionales señalan que somos un pueblo que es feliz y se considera bien en su existir. Pero niños y adultos, especialmente mujeres, son agredidos en cualquier rincón del país. Ningún rascacielos y vías modernas ocultarán esa podredumbre moral que aumenta. Cada dos horas ocurre un delito sexual aquí. Las violaciones carnales han aumentado más del 60% en los últimos meses. Ellas incluyen no solamente las de mujeres, sino de varones...

Unas 900 niñas y jóvenes son embarazadas todos los meses. En la mayoría de los casos no hay un padre que se haga responsable por lo ocurrido. La niña-mujer tiene que "cargar con el bulto" como dirían algunos en El Espavé. La familia tradicional va desapareciendo con todos los problemas que esto provoca. Es común achacar las violaciones al machismo que sufren muchos panameños. No creo que esa sea totalmente la causa. En los últimos años, la mujer ha ido logrando la igualdad social y económica, y eso disminuye el machismo tradicional. Entonces, ¿qué está pasando? Pienso que nuestra sociedad está perdiendo valores cívicos y morales. A lo mejor esos terribles delitos aumentan porque algunas personas no quieren pasar vergüenzas y no los denuncian. Además, no siempre se puede probar la agresión sexual.

Es notorio que en los últimos años los panameños hemos sufrido un bombardeo de mensajes sexualizados en diferentes niveles. Aunque formalmente no haya educación sexual en las escuelas, muchos chiquillos saben más "de eso" que sus mismos padres. Al volverse el sexo y sus relaciones algo "común", se pierden valores como el respeto, amor y desaparecen ciertos controles. Es difícil de entender que una niña de poco más de nueve años ya esté teniendo relaciones con otro pelao. Se le echa la culpa a la familia, la escuela, la Iglesia y los medios de comunicación... pero... estamos perdiendo la batalla como seres humanos respetuosos de los valores. Este desenfreno en la sexualidad afectará nuestro futuro como nación porque entonces seremos un pueblo con billete, y lleno de violadores y pedófilos (¡uff!).