Opinión - 14/12/16 - 12:00 AM

Sheriff

Por: Milcíades Ortiz Catedrático -

Me impresionó conocer que en Pacora un joven asiático defendió a su familia y negocio de dos maleantes, a quienes hirió de bala. Es un ejemplo del cansancio que existe en la comunidad ante la ola de asaltos y atracos. Hay que destacar la valentía del joven. Otros hubiesen salido huyendo ante la balacera. Debo reconocer la pericia del joven en el uso de las armas de fuego. Demostró tener puntería… Recordé que días atrás varios jóvenes frente a la impunidad de unos forajidos decidieron capturarlos por su cuenta y entregárselos a las autoridades. Esto sería un “arresto ciudadano”.

Cada día aumentan las personas que deciden actuar ante lo difícil que es que la Policía esté por todos los rincones del país. Se refleja en las llamadas de alertas que reciben las autoridades, a pesar de que quienes las hacen se exponen a represalias si los identifican. Quise comentar la situación con el Cholito Mesero del viejo café de Santana. Él representa el pensar del “hombre de a pie”, como identifican ahora al pueblo. Dijo el Cholito que el hombre que hirió a los maleantes hay que nombrarlo de “Sheriff” en su comunidad (¿?). De esa manera habría más seguridad en sitios remotos y aumentarían los empleos. Al principio me pareció absurda la idea del famoso mesero. Luego pensé que podría ser efectiva para controlar asaltos y robos, mientras la policía persigue contrabandos de droga por los mares del país.

Se me ocurrió que habría que ponerle recompensa a casi todos los delitos. De esa forma se distribuiría mejor las riquezas del Estado. Podría legalizarse la figura del “cazarrecompensas” como sucedía en el Viejo Oeste norteamericano, según las películas de vaqueros. Muchos panameños andarían por los barrios averiguando dónde están los maleantitos y ganarse sus miles de dólares. “Denuncie un maleante y hágase rico” pudiese ser el lema de esta campaña. Hasta mejoraría la profesión de investigador privado que en Panamá casi no existe. (Otra fuente de empleo).

Pero el bellaco Cholito Mesero tenía una idea que no me convenció. Indicó que si muchos panameños tuvieran permisos para portar armar, los ladrones lo pensarían dos veces antes de hacer sus fechorías. “Señor periodista, ¿se imagina que dos bandidos entren a un restaurante donde hayan 15 personas armadas? ¡No podrán robar ni un centavo!”, exclamó. De nada valió decirle al mesero el peligro que es tener miles de panameños armados por todos lados. Como sociólogo comprendí que el pueblo está cansado de la inseguridad y por eso inventa cualquier solución…