Silencio panameño
Sin pretender inmiscuirnos en los asuntos internos de países hermanos, resulta curioso el silencio de nuestra Cancillería ante la situación que se está dando en Venezuela, en el que un alcalde electo ha sido detenido y acusado de participar en una intentona golpista.
Razones de peso motivan a que el Gobierno panameño haga un pronunciamiento, la primera es que no debemos olvidar la solidaridad mostrada por Venezuela en 1989, cuando nuestro pueblo era violentado por la bota militar. En aquella ocasión, los vales ofrecieron su asiento en la Organización de Estados Americanos (OEA) para que las voces que buscaban democracia en Panamá hicieran sus denuncias contra el régimen dictatorial.
Por otra parte, Panamá se ha convertido en un importante refugio para venezolanos que han arribado a esta tierra huyendo de la situación imperante en su país.
Actualmente, el Gobierno de Venezuela tiene una deuda multimillonaria con la Zona Libre de Colón, situación que ha provocado una grave crisis en la zona franca que incluso ha obligado a empresas locales a cerrar ante la imposibilidad de cobrar lo que justamente se les adeuda.
El Gobierno Nacional, en vez de andar aupando coaliciones guerreristas en conflictos allende nuestras fronteras, que mire al cono sur y se pronuncie sobre lo que está pasando en el país hermano.
Sin duda que la solución a la crisis de Venezuela debe surgir de los propios venezolanos, pero eso no impide que Panamá fije posiciones y sugiera salidas democráticas y pacíficas que sin duda pasan por establecer mecanismos de diálogo entre el gobierno y la oposición, de lo contrario se mantendrá un conflicto prolongado que cada día divide más a la tierra de Bolívar.
