Opinión - 28/1/15 - 12:00 AM

Síntomas que provocan las lombrices

Por: Tomado www.familiaysalud.es -

Los síntomas más frecuentes que provocan las lombrices son el picor o prurito en la región anal. Es más fuerte por la noche. Puede producir irritabilidad, sueño intranquilo, pesadillas e incluso sonambulismo.

Suele picar también en el área de los genitales, que se irritan e inflaman por el rascado. Alguna vez también hay sobreinfección de las pequeñas heridas que se hacen con las uñas.

En las niñas pueden llegar a la vagina o a la uretra. Da lugar a irritación vaginal con picor, flujo o, menos veces, molestias al orinar.

Otros síntomas como dolor abdominal, falta de apetito, escasa ganancia de peso, cansancio, anemia, hiperactividad o rechinar de dientes (bruxismo) no son atribuibles a los oxiuros.

En algunas personas, sobre todo adultos, pueden no dar ningún tipo de molestia.

¿Cómo se diagnostican?

La sospecha se plantea cuando aparece algún síntoma de los que hemos comentado. Hay que estar al tanto en niñas con infecciones genitales de repetición.

Los oxiuros pueden ser vistos en la zona perianal. Son pequeños hilos blancos que se mueven, dos o tres horas después de que el niño se haya dormido. A veces también aparecen mezclados con las heces.

En caso de que no se puedan ver, pueden buscarse los huevos en el microscopio. La recogida de la zona donde se depositan se hace a primera hora de la mañana antes del lavado, con un trozo de celo transparente (test de Graham); recoger muestra tres días.

¿Y el tratamiento? ¿Es largo y difícil? ¿Se resuelve pronto el problema?

El tratamiento es simple y eficaz. Hay varios medicamentos que eliminan a los gusanos adultos con una sola dosis. Pero ninguno destruye los huevos. Estos pueden reinfectar al propio niño y a toda su familia.

Por esta razón, se debe administrar una segunda dosis dos semanas después y tratar a todos los convivientes en el hogar.

La idea tan extendida de que las lombrices son muy difíciles de destruir es falsa. Es derivada de las frecuentes reinfecciones por las manos del propio enfermo o sus allegados.