Opinión - 02/3/17 - 12:00 AM

Soñadores

Por: Por: Alfonso Zamora Periodista -

Los grandes problemas de la educación oficial no logran que el joven se forme para enfrentar los retos de un mundo cambiante, que exige experiencia y conocimiento.

La mayoría de los jóvenes pobres vienen de familias disfuncionales y con una formación académica pública, que no lo incorpora a la sociedad para poder vivir en ella.

Sin embargo, antes de 1968, en nuestra democracia imperfecta, los colegios tenían vida por la participación de diferentes organizaciones estudiantiles.

Como ejemplo, el Instituto Nacional contaba con grupos estudiantiles, clubes de cine, fotografía, equipos de fútbol y baloncesto, entre otras actividades que daban formación al joven más allá del entorno familiar y barrial.

Los jóvenes tenían interés por la ciencia, las artes y la cultura, siendo esas las bases para lograr sus sueños, no sin sufrimiento y sacrificio.

Se entiende que el gobierno militar desmantelara los movimientos estudiantiles porque lo único que el totalitarismo no puede dominar es el pensamiento.

Con la vuelta de la democracia, los centros educativos siguieron sin vida y sin formar a los ciudadanos del futuro.

No vemos mal la jornada extendida escolar, pero ojalá termine devolviendo la libertad individual a los estudiantes que puedan organizarse de acuerdo con sus inclinaciones.

No entender que la formación escolar es más que enseñanza es condenar al hombre del futuro a la mediocridad frente a los múltiples retos de la vida.

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