Subsidios
E l humilde guardia de seguridad me pregunta ¿Está usted de acuerdo con los subsidios? Antes que le responda, señala "¿por qué tengo que mantener con mis
E l humilde guardia de seguridad me pregunta ¿Está usted de acuerdo con los subsidios? Antes que le responda, señala "¿por qué tengo que mantener con mis impuestos a otras personas? ¡Que trabajen como yo!, exclama. Mi respuesta fue decirle que algunos subsidios son buenos si logran mejorar a quienes los reciben. También están en esa lista el aporte del Gobierno al tanque de gas popular, pasajes en metro y metrobús, etc. Esa posición de personas que trabajan en todos los niveles la escucho a cada momento. Aumentaron las quejas cuando alguien pidió subsidios para las niñas embarazadas (pagarle su "gracia") y sobre todo a los "ninis", personas que ni estudian ni trabajan. Los subsidios como instrumento de desarrollo en un país no es algo nuevo. Cuando estudiaba Sociología en Chile, a finales de los años 60, se nos advirtió sobre esta "solución" a la pobreza para "salir del Tercer Mundo". Había muchas posibilidades que los gobiernos cayeran en el "paternalismo", donde el gobierno lo resuelve todo sin participación del pueblo.
Algunos "dirigentes" (falsos líderes) de Latinoamérica utilizaron y emplean esta solución... Se nos sugirió que repitiéramos un viejo refrán del cooperativismo. Decíamos que "si le das un pescado a un hombre... comerá ese día. Pero si le enseñas a pescar, comerá todos los días". Eso es verdad, pero no siempre los gobiernos lo siguen. Es más fácil dar un cheque que realizar cursos de capacitación laboral, oficios, etc. Aquí y en otros lados, ha bajado la producción en huertos caseros de "producción de subsistencia". ¿Para qué esforzarse si el gobierno les da un cheque cada mes? En EE.UU. existe el "seguro de desempleo". Su propósito es ayudar al desempleado a cumplir con los gastos mínimos de comida, vivienda, ropa, etc. Varios avivatos se conforman con esos dólares y no buscan realmente ocupación. Investigaciones efectuadas indican que ya hay abuelos, hijos y nietos mantenidos por el Gobierno... Una cosa es la solidaridad comunitaria y otra fomentar la vagancia y el poco me importa.
Un chequecito puede destruir ideas "emprendedoras" de la miniempresa. Dicen que ya hasta les dan plata a los estudiantes fracasados. En mi época lo que recibían era correazos. Como dirían ciertos en Punta Chame, "es bueno el culantro, pero no tanto"...
