Opinión - 14/9/15 - 12:00 AM

Suicidio, en los abismos del tabú

Por: José Carlos García Fajardo Director del Centro de Colaboraciones Solidarias -

Cada día casi tres mil personas en el mundo ponen fin a su vida. Cada hora, ciento veinticinco personas se suicidan, más de dos personas por minuto. Un millón de personas se quitan la vida cada año, afirma la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El suicidio estaba entre las tres primeras causas mundiales de muerte en personas de entre 15 y 44 años, aunque el sector con mayor riesgo era el de los adolescentes. Ahora los suicidios de personas mayores sin prestaciones médicas se han disparado en más de un 30%. Son las personas de edad que ya no se sienten útiles, ni necesitadas, ni queridas; y ahora con pensiones recortadas, el copago o sin prestaciones.

La OMS prevé, para 2020, que el número de muertes por suicidio en el mundo, cada año, superará el millón y medio.

Los profesionales que trabajan en la prevención de los suicidios insisten en que se trata de muertes evitables que, en algunos países, alcanzan a 10.4 por cada cien mil habitantes y, entre los adolescentes, el riesgo es del 30% por la misma proporción y ahora en personas mayores sin medios.

La OMS pide mejorar la educación en el tema, reducir la estigmatización y aumentar la conciencia de que el suicidio es prevenible. Increíble pero, en muchas legislaciones, el intento de suicidio se castiga como delito.

Es necesario prevenir decisiones fatales que podrían evitarse mediante atención médica y psicológica, comprensión y tratamiento, información adecuada y medios eficaces al alcance de enfermos depresivos, alcoholismo, drogadicción y esquizofrenia. Adolescentes que no asumen su realidad sexual, o de ancianos sin medios para vivir con dignidad porque la sociedad se lo debe, ya que las cosas no son de su dueño, sino del que las necesita. Y aunque la vida no tuviera sentido, tiene que tener sentido vivir, pero con dignidad y sin padecimientos insoportables. No vamos de la vida hacia la muerte, sino que aspiramos a momentos felices al saberse uno mismo, libre y responsable.