También
Me sorprendió un anuncio que señalaba que un desayuno costaba casi cuarenta dólares, en un hotel de lujo. Pensé que turistas forrados en dinero serían los que disfrutarían eso, lo mismo que panameños millonarios. Recordé las palabras de un jardinero, quien dijo que muchas personas no comían actualmente. Mi mente estaba algo confusa. Días antes leí que este país era uno de los que tenía mejor economía de la región. Como sociólogo y periodista decidí revisar estadísticas publicadas hace tiempo. Esto aumentó mi confusión. Las cifras eran escalofriantes. Uno no se imagina que esto suceda en el pequeño país lleno de hoteles y edificios de lujo, donde un departamento se vende en millones de balboas… Y casas de playas que pasan del millón y ¡se venden todas!
Hay miles de panameños que también tienen derecho a disfrutar de nuestro desarrollo. No se explica que casi medio millón de compatriotas sufra hambre. Ellos fueron contados por un organismo de las Naciones Unidas. En el otro lado de la realidad vemos autoridades de Salud haciendo esfuerzos para disminuir el sobre- peso que afecta a más de la mitad de niños y jóvenes. ¿Qué está pasando? Nos hablan de malos hábitos de comidas, poco ejercicio, etc. Realmente seguimos siendo una nación de contrastes. Recuerden que hay quienes se amarran una faja al estómago para adelgazar. A otros le chupan la grasa para que tengan mejor figura…
Tenemos un alto nivel de la población trabajando. Pero también existe medio millón que vive de actividades “informales”, como buhonería, vender en semáforos, etc. No se olviden de los “ninis”, jóvenes que “ni estudian ni trabajan”. Ellos son “consuelo de tontos” es saber que ahora estamos mejor que antes (¿?). Figúrense que hace quince años ¡los muertos de hambre eran el doble! Anoten que la pobreza disminuyó gracias a los subsidios que reciben algunos y son del dinero que recoge el Estado de impuestos. Se ha criticado que se dé ayuda a los viejos sin Seguro Social, a los jóvenes que estudian, aunque sean fracasados, se pague el costo de ciertos artículos para que sean baratos, etc.
No es positivo que el Estado sea paternalista, o haya gobiernos populistas. A la larga no se resuelve definitivamente el problema. Escuchamos a los politiqueros luchar por repartirse los dineros del Estado para su propio beneficio. No les importan los panameños que “están en la lama”. (Pregunta el Cholito Mesero: ¿Ya se podrá ir y salir de la Calzada de Amador… sin tranques?).