Opinión - 07/5/15 - 12:00 AM

Tipificar una escandalosa conducta

Por: Aneldo Arosemena / Abogado y periodista -

En las últimas semanas se ha hablado mucho del nepotismo, que como todo mundo sabe es la práctica que tienen los altos cargos públicos de nombrar parientes dentro del cuarto grado de consanguinidad y segundo de afinidad en cargos públicos, especialmente en el mismo despacho donde ellos ejercen con mando y jurisdicción.

La situación la hemos visto en instituciones como los ministerios de Gobierno y la Presidencia, el Instituto de Mercadeo Agropecuario (IMA) y el Tribunal Electoral (TE), donde este vicio se ha visto reflejado con mayor dramatismo debido al “amor” de un magistrado hacia su familia.

Lo cierto es que hay que desterrar la malsana práctica de la administración pública, y la mejor forma de hacerlo es elevando la conducta a delito.

Cualquier ciudadano o grupo que esté en contra del nepotismo puede ir a la Oficina de Participación Ciudadana de la Asamblea Nacional con un anteproyecto de ley para que el diputado de su respectivo circuito u otro cualquiera lo presente como iniciativa legislativa.

Solo reformando el Código Penal patrio y elevando esta conducta a delito, como una forma de abuso de poder, como efectivamente se ha hecho en otros países como Perú, cuyo Congreso ya legisló al respecto, podrá desterrarse de una vez y para siempre el nepotismo de la cultura política panameña, la pregunta es: ¿Se atreverán los disputados a legislar sobre esto?