Tortuguismo
Es indudable que el paro decretado por los médicos del hospital Santo Tomás, al que ahora se le han unido los de otros nosocomios, tiene visos de justificación reinvindicativa, sobre todo porque el gobierno dentro de su lógica populista prefiere pagar programas fracasados como Barrios Seguros, en vez de cancelarle a galenos y educadores.
Por otra parte, nos encontramos con la protesta de los bachilleres agropecuarios del Instituto Segundo Villareal en Los Santos, quienes reclaman al Ministerio de Educación que les reconozca la idoneidad de sus bachilleratos especializados.
¿Qué tienen en común estas y otras protestas sociales? El tortuguismo del actual gobierno.
Al parecer el gobierno de Juan Carlos Varela no ha entendido que muchas explosiones de inconformidad social podrían evitarse si los altos funcionarios directamente involucrados con la problemática que origina la inconformidad hicieran su trabajo, atendieran las quejas y cumplieran sus promesas.
Una administración pública inepta, irremediablemente provocará explosiones de insatisfacción social, sobre todo si la burocracia, la lentitud, el desinterés y la incapacidad impiden que los altos funcionarios hagan el trabajo por el cual se les paga.
Si exisitieran directores, ministros y administradores capaces, no habría cierre de calles por falta de agua, no habría paro de médicos ni educadores por salarios atrasados u horas extras impagas.
Ya son tres años de gobierno, tiempo suficiente para que los altos cargos del varelismo se sacudan de la lentitud y tortuguismo crónico y empiecen a escuchar al pueblo, ¿o será que el pesado caparazón de la tortuga no los deja actuar?
Si los altos cargos no atienden al pueblo, vendrán más paros de sectores ciudadanos, mientras que al gobierno en su inmovilidad se lo llevaran las hormigas.