Opinión - 20/12/15 - 12:00 AM

Un segundo antes de la invasión (cuento)

Por: Julio César Caicedo Mendieta Colaborador -

El instante más largo de mi vida duró 21 años. Recuerdo al comienzo a un grupo de voluptuosas muchachas bajando de la colina gritando: ¡Golpe de Estado, tumbaron al Fufo! (1968), entonces me vi trabajando en una madrugada de 1972 en una imprenta bruja por la elección popular de los 505 que aprobaron la Carta Magna que permitió que Omar Torrijos y Jimmy Carter anularan el tratado a perpetuidad de 1903 y firmaran un nuevo convenio que entregaría el Canal de Panamá antes del año 2000 bajo el paraguas de los gringos (1977 lo mejor que le ha pasado a Panamá). Luego me vi "camaroneando" otra vez en la misma imprenta en 1979 compaginando el estatuto del PRD que tendría como su brazo armado a los policías. Y cuando más contento estaba porque tenía tres trabajos, ¡pum!, la noticia de que Torrijos había muerto en un accidente aéreo en Juan Julio, Cerro Marta, Coclé (1981) y en la calle decían que Manuel Antonio Noriega mandaría, me preocupé porque yo era un idiota más que creía en la utopía bolchevique. En mayo de 1984 pierde por fraude las elecciones Arnulfo Arias Madrid y gana Ardito Barleta, quien el 27 de septiembre de 1985 se "emputa" con el que lo puso de presidente solo porque apareció decapitado en el puente La Vaquita, Concepción, Chiriquí, el Dr. Hugo Spadafora, echaron a Barletta (28 de septiembre de 1986) y lo reemplazan con don Eric Arturo Del Valle, quien también se escandalizó con su comandante cuando el 30 de mayo de ese mismo año bajaron al segundo al mando a R. Díaz Herrera. El país ya estaba enarcado como un gato antes de las declaraciones de Díaz Herrera, creándose el movimiento cruzada civilista (9 de julio de 1987) con el artículo único de su estatuto (el que no salta es sapo), la confusión en el brazo armado del PRD era muy grande, las persecuciones y el famoso palo y plomo dieron pie a que, el 26 de febrero de 1988 don Eric le aconsejara al tirano abandonar el poder, por lo que "Tuturo" tuvo que huir al exilio y de inmediato se nombró como presidente a Solís Palma, quien aplaudió hasta sangrar la creación de los "Batallones de la dignidad", (27 de febrero de 1989 con el grito del terror "civilista visto, civilista muerto"). Y entonces se formó la de San Garabito porque los caras pálidas bloquearon los bancos el 15 de marzo de 1989, cero dólar, y estalló la crisis (la crisis, no vainas), las empresas botaron obligadas a muchos empleados. Y entonces el 7 de mayo de 1989 se realizaron elecciones esta vez entre Carlos Duque Jaén y Guillermo Endara, Noriega mandó a anular los resultados para luego en septiembre de 1989 suspender la Constitución Nacional, colocando como presidente a Pancho Rodríguez. El país parecía hundido ante los desastres, hasta que el mayor Moisés Giroldi y once militares dominaron el cuartel central y tomaron prisionero a su general de rastrojo (octubre de 1989), no apareció un supuesto helicóptero norteamericano, Noriega persuadió a sus agresores y luego los fusiló a todos y a un par más, en lo que se conoce como la masacre de Albrook. Luego, el 15 de diciembre de 1989, la Asamblea Legislativa otorga poderes especiales al dictador como jefe del gabinete de guerra, acto seguido Noriega le declaró la guerra a los EE.UU. Y cuentan que el 18 mataron a dos gringos y entonces el 20 de diciembre de 1989, George W. Bush se cabreó y ordenó la invasión. Cuántos murieron, los que sabemos dicen que más de 6,000 y que ellos no quemaron a El Chorrillo. Los caras pálidas, la Iglesia y la mayoría parecen aceptar que murieron 340 policías, 202 civiles y 23 soldados gringos. Una enfermera de Coclé dice que por el 20 no llegaron muertos solo rasguñados de mostrencos de la escuela militar de Río Hato. ¿Si fue justa o no? EE.UU. gastó mandando 26,000 unidades élites y 12,000 más, de la 82 división aérea transportada.