Opinión - 10/4/17 - 12:00 AM

Usurpador

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No hay mayor ofensa y a la vez homenaje al talento de otro, que el hecho de atribuirse méritos y ejecutorias ilegitimas, ya que quienes así proceden, ponen de manifiesto la verdadera autoría de la acción u obra que pretenden hacer pasar como suya.

Tal es lo sucedido con la inauguración de las obras del Causeway o Calzada de Amador, iniciadas en el año 2013, bajo la gestión del entonces presidente Ricardo Martinelli y que estaban previstas dentro de los planes de modernización de la infraestructura públicas, plasmada en su plan de gobierno.

Lo sucedido con el Causeway sucederá con la Ciudad Hospitalaria “Ricardo Martinelli Pardini”, a la que los cabeza caliente del actual régimen le cambiaron el nombra a “Ciudad de la Salud”, como si este cambio pudiera ocultar lo que es público y notorio: fue una idea concebida y ejecutada bajo el gobierno de Martinelli, para beneficio de la población panameña.

Lastimosamente, esta y otras obras iniciadas bajo la anterior administración han sido paralizadas por la actual. No dudamos que en algún momento tendrán que reanudar los trabajos de esas obras, pues mantenerlas paralizadas y en creciente deterioro puede constituirse en delito, ya que son bienes y recursos públicos.

Lo malo es pretender que el pueblo panameño tiene memoria corta, lo que no es así; ya que todo mundo sabe que el Causeway y otras obras que seguramente serán inauguradas en el tramo final del actual gobierno, se iniciaron en el quinquenio anterior.

Así como le tocó recibir la ampliación del Canal de Panamá, obra a la que se opuso, como él mismo lo reconoció, veremos a Varela cortando cinta de obras que son del gobierno anterior.

Esto es así porque la actual administración no tiene obras propias que mostrar, porque en vez de edificar, se ha dedicado a aterrorizar, si no que lo digan las víctimas y familiares de persecución política originada en el odio y resentimiento de espíritus empequeñecidos.

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