Opinión - 19/4/15 - 12:00 AM

Vagancia jurídica

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"Hecha la ley, hecha la trampa", reza un viejo refrán que se refiere a la imprecisiones y vacíos que dejan las normas jurídicas para que los abogados marrulleros y vivos, puedan justificar las más absurdas tesis.

Pues bien eso es lo que parece haber ocurrido con los magistrados del Tribunal Electoral (TE) y con el Procurador de la Administración, Rigoberto González Montenegro; los primeros por no incluir el nepotismo como una falta dentro del reglamento interno de la institución y el segundo por pretender escurrir el bulto y anunciar que mandara las denuncias contra Pinilla a la Corte Suprema.

Que Pinilla es un nepote, ese es un hecho público y notorio, nada más hay que ver la planilla del Tribunal Electoral donde nombró a casi todo su árbol genealógico.

El Articulo 44 del Código Uniforme de Ética del Servidor Público señala que las penas administrativas por nepotismo son: amonestación verbal, escrita, suspensión del cargo y destitución. El artículo 45 del mismo dice que los responsables de cada entidad deben de instruir el procedimiento a seguir.

Pero en el TE eso es imposible, porque el reglamento interno no tipifica el nepotismo con falta ¿porqué será?

Lo propio es que el Procurador de la Administración, instruya la investigación, porque para eso lo facultad la Ley 38 de Procedimiento Administrativo General., la que se hizo para llenar vacíos en el procedimiento.

Por lo que resulta incomprensible que ahora González Montenegro mande la denuncia a la Corte donde seguramente dormirá eternamente "el sueño de los justos". Eso no es más que pereza y vagancia jurídica ¿o será otra cosa?

Eso demuestra que no hay voluntad de acabar con los vicios de la administración pública.