Verdadera oposición
El autoproclamado opositor Partido Revolucionario Democrático (PRD) se ha quedado sin argumentos para explicarle a la ciudadanía en qué consiste su “oposición” al actual gobierno.
Es sabido que en toda sociedad democrática, la oposición es una necesidad, ya que la gestión pública debe de ser fiscalizada y examinada constructivamente para corregir errores y enrumbar caminos.
Lo que le corresponde al gobierno, es garantizar la existencia de una oposición respetuosa y responsable, que sea la voz de los que disienten. Obviamente sino existe oposición, nos encontraríamos ante un régimen de corte totalitario y absolutista.
Por ello, resulta incomprensible, el papel que está jugando el PRD, ya que más que hacer oposición, al parecer buscan acomodarse con una alianza de cogobierno con el partido en el poder, a cambio de quien sabe qué ventajas, lo que va en desmedro de sus electores.
Frente a este panorama, Cambio Democrático (CD) ha emergido como el único colectivo verdaderamente opositor ante el gobierno y la voz de inconformidad de quienes no votaron por Juan Carlos Varela.
A la luz de este axioma, resulta sencillo entender por qué los candidatos del CD están ganando en todas las elecciones parciales y emergiendo del valladar impuestos por Pinilla, que más que magistrado, se ha consagrado como una quinta columna oficialista dentro del Tribunal Electoral.
La gente quiere que exista una verdadera oposición. No cariñitos al gobierno de turno.
CD no hará una “oposición cariñosa”. Su máximo líder, Ricardo Martinelli, ha dicho que estarán vigilantes, de que se cumplan todas las promesas de campaña, que apoyarán las buenas acciones y criticarán las malas, pero que sobre todo velarán que se mantenga el derecho a disentir y la institucionalidad democrática.
