Opinión - 22/4/15 - 12:00 AM

Victoria cívica

La decisión de los magistrados del Tribunal Electoral (TE) de adecuar el Código de Ética de la institución para sancionar los casos de nepotismo y la orden de reubicar a los parientes de Erasmo Pinilla y, si se niegan, declararlos insubsistentes en el cargo, constituye a no dudarlo un gran triunfo ciudadano.

Es una victoria de las fuerzas de la decencia contra la demagogia y el cinismo, ya que luego de hacerse público la lista de parientes que Pinilla había colocado en la planilla del Tribunal, los ciudadanos hicieron sentir su voz de protesta ante el rampante nepotismo.

Claro que el caso del polémico funcionario no fue aislado, ya que venían dándose situaciones similares en otras instituciones, pero llamó la atención a los panameños la contumacia del magistrado, muy renuente a reconocer y aplicar correctivo a sus prácticas nepotistas.

Los comentarios pletóricos de indignación vertidos por la ciudadanía a través de las distintas redes sociales, la cobertura de los medios de comunicación a estas manifestaciones de indignación popular y las voces de dirigentes no contaminados de la sociedad civil finalmente se impusieron y los magistrados tuvieron que recular y hacer lo que es correcto y decente.

El Gobierno que no escucha a su pueblo corre el riesgo de crear situaciones de inestabilidad social, es por ello que las voces de los panameños deben hacerse sentir para que nuestros gobernantes corrijan el rumbo equivocado o el pueblo les enseñará en las calles a corregir sus desviaciones.

Es necesario que siga la vigilancia ciudadana sobre la conducta de los altos funcionarios, ya que ellos están allí para servir al pueblo, no para servirse del pueblo, como venía ocurriendo en estos casos, en los que instituciones públicas se convirtieron en agencias de empleo para que los jerarcas nombraran a sus familiares.

Vigilancia, esa es la consigna a seguir por los panameños para evitar el abuso y la corrupción.