Opinión - 14/4/17 - 12:00 AM

Viernes Santo

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“Mas Él fue herido por nuestras transgresiones, molido por nuestras iniquidades. El castigo, por nuestra paz, cayó sobre Él, y por sus heridas hemos sido sanados”, el breve versículo 53:5 del Libro de Isaías refleja la hondura del sacrificio de Jesucristo, que redimió a la humanidad con su redención y sacrificio.

El mensaje del Cristo sacrificado es de paz y hermandad, pero esa admonición dramática parece que cae en saco roto en aquellas mentes belicosas que controlan el poder secular, no para el bienestar general, sino para la agresión.

Hay vientos de guerra en el mundo, los bloques de poder se alinean en defensa de lo que consideran sus intereses y el diferendo de las grandes potencias tiene como tablero a Siria, donde Estados Unidos y Rusia, con sus respectivos aliados, enfrentan posturas encontradas.

Esta situación es preocupante, no solo porque contradice el mensaje de paz y amor que nos legó el hijo de Dios con su sacrificio supremo, sino que alienta la mentalidad guerrerista de los “cabeza caliente” de las potencias en pugna.

A nivel local, el mensaje de amor y tolerancia cristiana está ausente de la mente de los que transitoriamente detentan el poder, quienes hacen gala del mismo para atemorizar y perseguir a enemigos, basados en un odio insensato que no llevará a nada bueno.

En esta fecha sagrada en la que recordamos al Jesús sacrificado, elevamos preces al cielo para que ese aporte del Hijo de Dios no haya sido en vano y que ilumine la mente de los que gobiernan en Panamá y el mundo, para llevar a nuestros semejantes un mensaje de paz, amor y tolerancia.

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