Violencia
La violencia que dio origen a la guerrilla más antigua de Latinoamérica (Farc), hasta donde he leído, comenzó en Colombia por los años cuarenta del siglo pasado. Partidos politiqueros armaron grupos de presión para lograr que el interior votara por ellos. Curiosamente, en Panamá, en los años cincuenta de ese siglo, también grupos políticos tuvieron sus “fuerzas de choque”. Se les llamaron “Varilleros de Cucho”, “Leones del sótano”, “Boinas negras”, etc. Pero aquí, después de las elecciones, desaparecían casi totalmente. En Colombia, algunos de esos grupos organizados siguieron actuando en el empobrecido interior. Se convirtieron en “bandoleros” que vivían de secuestros de finqueros ricos, robos, cobro de “impuestos” falsos, etc.
Luego del triunfo de la Revolución cubana, al surgir su orientación comunista, se pensó “exportar” esas ideas a Latinoamérica y hasta países de África. Fue un fracaso crear la guerrilla en Bolivia con el Ché Guevara. En Colombia se le dio un “sentido” ideológico de izquierda a los grupos armados del Congo. Surgen las Fuerzas Armadas Revolucionarias con su líder “Tirofijo”. En un momento llegaron hasta tener zonas “liberadas” (¿?) ante la posibilidad de que el Gobierno acabara esa guerrilla. Conocí años atrás un estudio de los efectos “positivos” en la economía y sociedad colombiana de esa situación. Por años el interior de ese país no interesaba mucho a los gobernantes de la oligarquía, protegidos en las grandes ciudades. Se decía que decenas de miles de jóvenes campesinos pobres no migraban a Bogotá, Medellín, etc. porque los mantenía la guerrilla (había otros grupos). Dinero de los irregulares circulaba por los empobrecidos campos.
Cuando Cuba no pudo seguir ayudándolos, comenzaron a buscar por su cuenta la plata. Se incrementaron los secuestros a finqueros. De allí surgieron los “paramilitares”, que protegían las fincas y “cazaban” a los comunistas. Pero fue aliarse a los narcotraficantes lo que hizo que Estados Unidos gastara miles de millones de dólares para combatirlos. Realmente no pararon la producción de coca, que ahora es superior a la época de Pablo Escobar. Un oficial de los militares panameños me confesó en los años setenta que no se acababa la guerrilla porque ellos eran la excusa para una serie de “beneficios” del Ejército del vecino país (¿?). La guerrilla tuvo que aceptar que no se tomaría el poder por las armas en Colombia. En cincuenta años, eso solo sucedió en Cuba en 1950 y Nicaragua en 1979.
Ojalá Colombia al fin pueda tener paz para mejorar su desarrollo (solamente queda pendiente el narcotráfico… pero eso es otro asunto.).
