Opinión - 19/12/16 - 12:00 AM

¡Zapatero a tu zapato!

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La utilización de unidades del Servicio de Protección Institucional (SPI) para repartir bolsas navideñas, implica un claro peligro para la neutralidad que deben observar los distintos estamentos de la fuerza pública, frente a actividades con rasgos de politiquería, como lo es la repartición de jamones y comida, que hace el actual, gobierno, para rescatar su deteriorada imagen.

No esta mal que se repartan jamones, lo malo es que lo hacen de manera ineficiente y con fines políticos, y el mejor ejemplo de ello es la diputada panameñista Katleen Levy, quien se movilizó con su personal y -boleto en mano-, hizo de la entrega de jamones en su circuito electoral, una actividad de proselitismo político, a todas luces censurable.

Usar a la fuerza publica, llámese Policía Nacional, SPI y otros estamentos de seguridad para labores que no le son propias, pues ni están reguladas por la Constitución Política, ni por su ley orgánica y reglamentos, constituye un evidente abuso de autoridad.

Los entes de seguridad pública están para asegurar el orden y perseguir el delito, poniendo a los delincuentes a órdenes de la autoridad competente, por lo que resulta chocante para todos los panameños ver que, mientras los delincuentes matan, asaltan y violan a los derechos, vida, patrimonio y honra de los ciudadanos, los SPI reparten jamones.

Utilizar a las unidades en estos menesteres, ajenos a su función, revela por un lado la incapacidad de las autoridades civiles administrativas, específicamente las del Instituto de Mercadeo Agropecuario (IMA), atendida por un neófito, para realizar funciones que le son propias.

Por otro lado, al darle protagonismo a la cúpula uniformada, en estas actividades ajenas a su naturaleza, nos retrotrae a épocas pretéritas en que la misma estaba presente en todos los órdenes de la vida nacional, en la que incluso tenían ministros nombrados en gabinetes con presidentes títeres.

Fue la era de la dictadura, que nos gobernó hasta 1989; esos tiempos no deben volver y la mejor manera es fortaleciendo las instituciones democráticas e impidiendo que los autoritarios enquistados en el Consejo de Seguridad, con sus proclividades militares, vayan ganando preponderancia.