Zapotillo
H uyéndoles a las molestias de transitar por la vía Interamericana entre David y Santiago de Veraguas, conocimos Zapotillo. La construcción de la nueva autopista entre esas dos provincias ha traído problemas a los conductores. Aunque hay empleados señalando los desvíos, a veces se está a punto de un accidente. Además, los carros sufren las rajas de la vieja carretera y nubes de polvo. Lo peor es sufrir el dolor de ver cómo centenares de árboles antiguos han sido destruidos en nombre del progreso. ¿Qué se han hecho “los monos bulleros” en Las Vueltas de Chiriquí? ¿Y las iguanas y los pájaros que hacían sus nidos en los árboles que “murieron de pie”? Miles de especies de animales pequeños e insectos han perdido su hogar a causa de la maquinaria pesada.
Donde antes había maleza que servía para ocultar a un viajero con ganas de hacer sus necesidades, porque turismo no ha instalado servicios higiénicos en la ruta, ahora solo hay polvo y piedras. Nos habían dicho que pasada la garita de control policiaco en Guabalá podíamos hacer turismo interno por la nueva carretera de Soná que llega hasta Santiago. Conocimos bellezas naturales… y pueblitos con nombres poco comunes. La carretera de asfalto es moderna, sin huecos. Está bien señalizada para que usted pueda transitarla sin problemas. Nos impresionó ver hermosos humedales (manglares). A lo lejos se divisaba el mar donde varias lanchas hacían recorrido turístico y de trabajo. Pasamos rápido la entrada de la base naval de Quebrada de Piedra porque todavía tenemos cierta “alergia” a los uniformes militares por lo que se sufrió durante la dictadura.
Conocimos cantidad de pequeños pueblos con nombres pocos comunes como Puerto Vidal, Jorones, Pilones, Zapotillo, El María y La Arena. Nuestra mente se fue por “el túnel del tiempo” parece que ahí estuviera detenido ese progreso que destruye costumbres y tradiciones de ese panameño sencillo de hace más de medio siglo. Señores mayores sentados en la entrada de sus ranchitos luciendo sus típicos sombreros, saludaban a los viajeros al pasar frente a sus viviendas. Conocimos un enorme puente sobre el río Tabasará donde hay un centro turístico. Está lejos de la lucha de los pueblos originarios que no quieren que les inunden sus tierras las hidroeléctricas. Desconocíamos cómo era Soná, sitio que hace 50 años era uno de los peores poblados del país. Aunque era de noche vimos casas de concreto y hasta nos dijeron que tenían hotel. Nos gustó descubrir otro rinconcito hermoso de nuestro país.
