Opinión - 30/9/14 - 01:05 AM

Zona de confort

Por lo general asumimos una zona de confort cuando queremos estar cómodos, relajados, sentir paz, y que nada afecte la condición que se ha decidido asumir.

Yadira Roquebert

Por lo general asumimos una zona de confort cuando queremos estar cómodos, relajados, sentir paz, y que nada afecte la condición que se ha decidido asumir. Esta decisión es buena y mala. Aquí les voy a compartir cuándo es oportuno asumirla y cuándo nos hace daño.

Hace unos años, me encontré en una zona de confort; trabajaba ocho horas, no me exigía, o sea que no había nada de creatividad, me conformaba con lo que tenía, cobraba mi quincena y de inmediato estaba contando cuando seria la otra; y el tiempo y los años pasando; hasta que un día un colega llegó a la institución donde laboraba y por esos movimientos políticos injustificados que se dan cada cinco años, perdí el empleo. Pero, cuando una puerta se cierra otras se abren, solo transcurrieron dos semanas y ya me estaban haciendo una oferta mucho mejor.

A partir de ese momento mi vida cambio; me torné más activa, creativa y gozaba lo que hacía. Es decir, abandoné la vida sedentaria que tenía y adopté nuevos retos. A partir de allí, mi creatividad y desempeño profesional iban en aumento, y así las ofertas de empleo y mi calidad de vida. Abandoné el conformismo y exigí, con éxitos, más de mí.

Cuántas personas asumen esta actitud, y dejan pasar oportunidades, por mantenerse confortables, y no hacen intentos por aprovechar las ventajas que brinda mi Panamá, el país de las oportunidades. Luego llegan otros que sí se atreven, y solo queda decir: Ahh, pero si yo lo hubiera hecho.

Cuántos no pasan los años haciendo lo mismo, la misma rutina, e incluyen la frase: siempre se ha hecho así, hasta que llega alguien cargado de energía positiva e innovaciones, y lo reemplaza.

Me atrevo a decir que nuestro excampeón “Chemito” Moreno perdió porque se aferró a su zona de confort, después de conservar la corona por años. Llegó uno que era tanto el deseo de triunfar, que no lo dejó ni pensar cómo aplicar una estrategia, y al final lo venció.

Mientras te sientas activo, nunca dejes que el conformismo te anule, exígete, sé productivo, proyecta tu mirada hacia el éxito, hacia las oportunidades que Dios te tiene reservada, pero que se alcanzan con esfuerzo, propósitos y metas, ya llegará el momento de disfrutar la buena cosecha, en una zona confortable.