Exnovia de Bad Bunny lo jodió, le gana batalla legal y exige $40 millones
Un tribunal falló en contra del astro de la música urbana tras la demanda interpuesta por Carliz De La Cruz, quien reclama los derechos de la famosa frase "Bad Bunny Baby".
El cantante puertorriqueño Bad Bunny ha perdido una batalla legal clave en el marco de la millonaria demanda interpuesta por su exnovia, Carliz De La Cruz Hernández, quien le reclama el pago de 40 millones de dólares por el uso no autorizado de su voz.
El conflicto judicial gira en torno a la famosa y distintiva frase de entrada "Bad Bunny Baby", la cual se convirtió en una marca registrada dentro de los mayores éxitos del cantante. De La Cruz argumenta que grabó ese audio en su teléfono celular en 2015, mucho antes de que el artista alcanzara la fama global, y que su voz ha sido explotada comercialmente de forma masiva sin su consentimiento ni la debida compensación económica.
La ruta de la frase de la discordia
La defensa de la joven abogada y creadora de contenido sostiene que la frase ha sido utilizada ilegalmente en plataformas de streaming, conciertos a nivel mundial y, de manera muy destacada, en canciones icónicas como "Pa' Ti" (en colaboración con Bryant Myers) y en el aclamado tema "Dos Mil 16", perteneciente al multipremiado álbum Un Verano Sin Ti.
De acuerdo con los reportes judiciales del caso, el equipo legal de Bad Bunny intentó desestimar la demanda y buscar un acuerdo previo al juicio, llegando a ofrecerle a De La Cruz una suma de dinero considerable para comprar los derechos del audio poco antes del lanzamiento del disco. Sin embargo, al no llegar a un trato mutuo y tras la negativa de la joven, el tema fue publicado de todas formas incluyendo la grabación original, lo que desató la masiva ofensiva legal.
Un precedente histórico en la música urbana
Con esta reciente decisión del juez de rechazar los recursos presentados por los abogados del "Conejo Malo" para archivar el caso, el proceso legal avanza con fuerza a favor de la demandante.
El fallo no solo pone en jaque una tajada importante de la fortuna del intérprete de "Titi Me Preguntó", sino que también sienta un precedente histórico en la industria de la música urbana respecto a los derechos de propiedad intelectual, el uso de notas de voz y el consentimiento de imagen de las parejas de los artistas antes de alcanzar el estrellato.
Mientras el proceso avanza hacia sus etapas finales, el equipo de Bad Bunny se prepara para un escenario legal de alta tensión.
