El templo lleno, el pecho vacío: Despiden a fiscal asesinada por expareja
A la misa de cuerpo presente asistieron sus tres hijos —de 5, 14 y 18 años—, flanqueados por su abuela materna, el papá de los dos mayores y otros familiares.
Panamá- Chica, se quedó chica la Basílica Menor Don Bosco, en pleno corazón de Calidonia. Desde antes de las 8:00 a.m. de este viernes, una marea humana se desbordó por los pasillos del templo para darle el último adiós a la Fiscal Adjunta, Patricia Soledad Ossa Sánchez, de 38 años, cuya vida fue arrancada a balazos por su expareja el lunes pasado. El gentío era tanto que parecía que el alma de la ciudad entera se hubiera volcado en ese recinto sagrado.
A la misa de cuerpo presente asistieron sus tres hijos —de 5, 14 y 18 años—, flanqueados por su abuela materna, el papá de los dos mayores y otros familiares. El dolor se respiraba en cada rincón del templo, espeso como la niebla, y no había pecho que no sintiera un nudo en la garganta.
Colegas, compañeros de trabajo y conocidos también se dieron cita en la basílica para despedir a Patricia, cuya prematura e inesperada partida ha dejado un hueco en sus corazones que difícilmente podrá llenarse. Hubo abrazos mudos, miradas perdidas y algún que otro sollozo contenido que escapaba entre las bancas.
Recordada como excelente madre y buena profesional, Patricia Soledad fue asesinada la noche del pasado lunes 18 de marzo por su expareja, Orlando Cuesta, de 36 años, dentro de un vehículo, supuestamente mientras sostenían una discusión cuando ella fue a buscar a la hija de cinco años que tienen en común. Lo que debió ser un encuentro entre padres terminó en la peor de las tragedias.
El hijo de Patricia, con la voz temblorosa y las lágrimas rodándole por el rostro, recordó a un llamado de atención de su madre: "Ella siempre me regañaba por usar ropa rota, decía que parecía un piedrero. Ahora ya nadie me va a regañar por cómo me visto", lamentó. Fue un golpe en seco al alma para todos los presentes, que dejó al templo en un silencio sepulcral.
En tanto, su hija de 14 años no atinó a decir ni una palabra, pero su rostro —pálido, desencajado, con los ojos llorosos— reflejó el profundo dolor que le causa la muerte de su madre. No hacían falta más explicaciones; sus ojos lo decían todo, y eso partía más el corazón que cualquier discurso.
Portando globos blancos y morados, los asistentes a este homenaje póstumo realzaron una calle de honor, desde el interior de la basílica hasta el área de estacionamientos donde el carro fúnebre esperaba el ataúd que contenía los restos mortales de Patricia para trasladarla a su última morada.
#NacionalCri Esta mañana le dieron el último adiós a la fiscal adjunta Patricia Soledad Ossa en la Basílica Menor de Don Bosco. Su madre rompió en llanto al ver el féretro de su hija. Por su parte la ministra de la Mujer, Niurka Palacios, aseguró que no hay certeza del castigo… pic.twitter.com/qGYV0sCyXw
— Diario Critica.Pa (@criticaenlinea) May 22, 2026
