Vida - 17/8/16 - 07:00 PM

Experiencias que se quedan en la mente

El obsequio lo llevó quien había sido comisionado, para comprarlo. Era el conductor y a la vez guarda espalda del alto funcionario

Por: René Hernández / Para Crítica -

Cuando me casé, el 19 de noviembre de 1983, era una figura relevante de la televisión. Traté de hacer algo sencillo o como deseaba mi novia, evitar las tradiciones espirituales. Cuando algunos conocieron de mi decisión, de acabar la soltería, se me acercaron y me dijeron que tenía que tirar la casa por la ventana.
Así, invité a los cocotudos del momento. A la hora de la recepción fueron llegando los regalos. Hubo uno que siempre me quedó grabado; se trataba de la atención y el desprendimiento de una persona que fungía como ministro, en el gobierno del presidente, Ricardo De La Espriella. El obsequio lo llevó quien había sido comisionado, para comprarlo. Era el conductor y a la vez guarda espalda del alto funcionario. Me lo entregó con la tarjeta que se utilizó para la invitación. Afuera, con la letra del ministro, se leía. “Ve y cómprale un regalo a René y que no pase de 30 balboas”. Desde ese momento entendí que muchos regalos se dan por tradición, diplomacia, pero que no son el querer y el sentir auténtico de alguien que de verdad te aprecia y desea compartir ese momento de felicidad. Bendiciones.
Y allí le mando otra perla, pero reciente.Me causó indignación el comportamiento de un señor, de mucho dinero, peleando con la colaboradora de la Casa del Helado, un pinche descuento de jubilado. Unos dirán que la ley es la ley, otros que por eso es millonario. ¿Y qué piensa usted?