VIRGILIO ORTEGA SANTIZO

Con esta ultima entrega concluimos parte de la entrevista que le realizara y publicara, hace algunos años - Tragaluz - al artista “Virgilio Ortega Santizo, Titulada: CUANDO

Por: José Morales Vásquez. (Investigador de Arte. [email protected])

Con esta ultima entrega concluimos parte de la entrevista que le realizara y publicara, hace algunos años - Tragaluz - al artista “Virgilio Ortega Santizo, Titulada: CUANDO EL ARTE CONQUISTÓ LAS CALLES…

T: Virgilio, yo recuerdo algo, cuando entramos en la coyuntura del 87 al 89 hubo gente que pintó unas mantas, no sé si recuerdas, las pusieron en los edificios multifamiliares de Santa Cruz, y eran temas que tenían que ver también con la recuperación del territorio canalero. Entonces, nos preparábamos para una invasión. Esos los quitó el alcalde de la ciudad, después de la invasión, que fue Guillermo Cochez. No sé si eran manilas o eran unas mantas pintadas en tela. Colgaban de los edificios que están en Santa Cruz, frente al Instituto Smithsonian. ¿Quiénes pintaron eso?

V: Desconozco.

T: Pero segundas partes nunca fueron buenas. Noriega no tenía la mística para poner a los pintores en la calle.

V: Ni el carisma... Mira, a diferencia de eso, en esa época, aparte de la pintura, tú veías la poesía en la calle, la música en la calle, el teatro en la calle...

T: Me hablas de los 70... con Torrijos vivo...

V: Exactamente.

T: Y después fue como si lo desmontaran todo... Una pregunta para la reflexión: ¿eso se puede explicar como una quiebra de una política cultural o será una forma equivocada de concebir el papel del arte vinculado a la política?

V: Política cultural nunca la hubo, porque todo lo que te acabo de mencionar de manifestaciones de arte en las calles era espontáneo. Me acuerdo que en la presentación del homenaje a Cáncer, mencionamos que hicimos trabajos con grupos de teatro popular auténtico en Samaria.

Esa era gente que vivía sus problemas y los manifestaba a través del teatro, y nos vinculamos porque tuvimos una coincidencia. Ese grupo trabajaba en Samaria y lo desconocíamos, y coincidimos en una presentación musical, en un colegio público, e hicimos una amistad con ellos. Eso no era producto de que el Instituto Nacional de Cultura diera unos lineamentos. Creo que los estratos populares son muy creativos, pero no tienen los medios para hacer una cuestión significativa, a nivel nacional. Ahora todo es IPAT, folclore, reggaetón y esas cosas que promueve hasta la televisión, que son manifestaciones populares, pero no llevan el mensaje que, por ejemplo, se daba en esa época. Toda esa lucha por rescatar la soberanía del Canal, yanqui go home, etc… eso siempre ha tenido validez

T: Un solo territorio una sola bandera.

V: Exacto. Pero ahora, por ironías de la vida, los grupos sociales que se oponían a la firma de un tratado son los que están sacando provecho, beneficio de una conquista que no es de ellos. Nosotros caminamos en manifestaciones, no cerrábamos calles, pero las marchas eran masivas y de gente clara que poco a poco, se fue depurando...

T: Si tuviéramos que hacer un balance de los años duros y los años buenos, dónde situarías este momento. Vivimos años duros o son estos los años buenos, porque pareciera que viviéramos en el país de Jauja, que aquí ya todo está resuelto.

V: Los años cada vez son más duros para la gran mayoría, y el arte... ya tú ves cuáles son las manifestaciones artísticas ahora, lo que está de moda es lo “snob”, las instalaciones, que no llaman a un cuestionamiento. Las hay... hay algunos cantantes por ejemplo de reggaetón, uno o dos, tres quizás, pero por lo general incitan a la violencia, hay otros que llaman a reflexionar a la juventud, pero la mayoría es como decimos, una lumpenada. Entonces las luchas sociales continúan. El imperialismo existe, y está más poderoso que nunca.

T: ¿Qué perspectivas le ves tú al arte con compromiso y con conciencia de historia en este país?

V: Individualmente pienso que tiene pocas posibilidades, yo puedo pintar, pero ya sería para mí, si quiero montar una pintura de lucha social, de denuncia de la pobreza, aquí en nuestro país, en Haití, la represión, el terrorismo... lo primero que te van a decir es “¿para qué vas a gastar tu tiempo pintando eso?”.

T: Que eso no vende…

V: Sí, en verdad no vende. La mayoría de los trabajos que hicimos mi hermano y yo como pintura, grabado y dibujo, que abordaban esos temas, aún los conservamos aquí. Ya son piezas de coleccionista, pero nunca encontraron salida económica. Lo que impera ahora es el concepto decorativo del arte.