Siete de cada diez panameños no piden cambios a las conferencias de Mulino
Pese al ruido mediático en torno al estilo comunicacional del presidente, la mayoría de los ciudadanos encuestados no identifica ningún aspecto específico que deba modificarse en los espacios semanales de prensa.
Pese al ruido mediático en torno al estilo comunicacional del presidente, la mayoría de los ciudadanos encuestados no identifica ningún aspecto específico que deba modificarse en los espacios semanales de prensa.
Hay una cifra en el más reciente reporte de opinión pública de Ipsos —levantado entre el 17 de abril y el 2 de mayo de 2026 sobre una muestra de 1,200 panameños— que ha pasado relativamente desapercibida en el debate político nacional: el 72% de los encuestados considera que las conferencias semanales del presidente José Raúl Mulino no necesitan ningún cambio.
El dato merece atención, sobre todo porque contrasta con la narrativa predominante en ciertos sectores mediáticos y políticos que presentan el estilo comunicacional del mandatario como uno de sus principales flancos vulnerables. Los números de Ipsos, sin embargo, cuentan una historia distinta.
La mayoría no pide nada distinto
Ante la pregunta directa de si existe algún aspecto específico de las conferencias semanales que les gustaría ver modificado, siete de cada diez panameños respondieron que no. Solo el 28% restante identificó algo concreto que cambiar. En términos estadísticos, con un margen de error de ±2.81% y un nivel de confianza del 95%, la distancia entre ambas posiciones es amplia y significativa: no se trata de un empate técnico ni de una tendencia que pueda atribuirse al azar muestral.
Esto significa que, para la mayoría de los ciudadanos, las conferencias presidenciales —en su formato actual, con su tono y su dinámica— no representan un problema que requiera corrección. El presidente sale cada semana a hablar con el país, y el país, en su mayoría, no tiene reparos estructurales que oponer a esa forma de hacerlo.
El 28% que sí propone cambios, ¿qué dice?
Vale la pena examinar también qué plantea ese 28% que sí tiene sugerencias, porque incluso dentro de ese grupo los reclamos son moderados y en gran medida esperables en cualquier contexto político. La demanda más frecuente es que haya menos palabras y más hechos concretos, señalada por el 24% de ese subgrupo. Le siguen la exigencia de mayor honestidad (19%) y más empatía con el pueblo (14%).
Son demandas que históricamente se le hacen a cualquier gobernante en cualquier democracia. No configuran un cuestionamiento al formato de las conferencias en sí, sino aspiraciones generales de gestión que los ciudadanos proyectan naturalmente sobre el espacio de comunicación más visible del ejecutivo. Dicho de otra manera: cuando alguien dice que quiere que el presidente sea más honesto en sus conferencias, lo que en realidad está expresando es una posición sobre la gestión de gobierno, no una crítica técnica al formato de la conferencia de prensa.
Un dato que reencuadra el debate
La discusión pública sobre las conferencias presidenciales ha estado alimentada, en buena parte, por voces que les atribuyen un efecto negativo en la imagen del mandatario. Ese argumento, que circula con insistencia en redes sociales y en ciertos espacios de opinión, no encuentra respaldo en lo que la mayoría de los panameños efectivamente piensa cuando se les pregunta de forma directa y estructurada.
La encuesta de Ipsos no mide si las conferencias son buenas o malas en términos periodísticos. Lo que sí mide —y con claridad— es si la ciudadanía siente que algo debe cambiar en ellas. Y la respuesta mayoritaria es que no.
En un entorno político donde el ruido suele confundirse con representatividad, ese 72% silencioso merece ser escuchado con la misma atención que se le presta al 28% que habla más fuerte.
