Falsa sensación de seguridad en vacunados contra la COVID-19 es un riesgo

La relajación de la población en cuanto a las medidas de bioseguridad está pasando factura, por lo que los casos de coronavirus han ido incrementando paulatinamente. Y es que, aunque la inmunización es clave, no evita los contagios.
Para que el virus esté controlado, un porcentaje alto de la población debe ser vacunado. (Imagen ilustrativa: Pixabay)

Para que el virus esté controlado, un porcentaje alto de la población debe ser vacunado. (Imagen ilustrativa: Pixabay)

Por: Milagros Murillo F. -

Cuando Panamá está entrando en una tercera ola de contagios por la Covid-19, autoridades de Salud insisten en reforzar las medidas de bioseguridad para que esta sea menos fuerte que las anteriores; sin embargo, una parte de la población insiste en violar las reglamentaciones, poniendo en riesgo a más personas.

Leonardo Labrador, jefe nacional de Epidemiología del Ministerio de Salud (Minsa), menciona que a medida que lleguen más vacunas y las casas farmacéuticas amplíen las dosis, se podría tener mejor cobertura para la población trabajadora, que son quienes se pueden reunir en las noches y por ende adquirir/transmitir el virus con más facilidad que un adulto que esté en casa. “Estas personas jóvenes y activas llevan el virus a la casa y sus abuelos, padres, tíos y otros lo adquieren”.

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Recalca el especialista que “el comportamiento que hemos visto en las últimas semanas se basa en las actividades que se están aperturando'', admitiendo que “nuestro país goza en estos momentos de un libre comercio y que inclusive algunos sobrepasan las medidas de los permisos otorgados, habiendo un relajamiento que conlleva a la trasmisión del virus”.

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“Los exhorto a seguir cuidándonos porque la vacuna no da seguridad en este momento, porque tal vez tengamos alrededor del 20% de cobertura en la población, pero necesitamos tener por lo menos un 50 o 60 por ciento de personas vacunadas para dejar sentado que tenemos una inmunidad más cerca”, explicó Labrador haciendo referencia que eso es lo que ha pasado en otros países, han relajado las medidas, han descuidado la interacción social y todo ha vuelto atrás: cuarentena, toque de queda, aumento de casos, terceras o cuartas olas y “eso es lo que nuestro país y el Ministerio de Salud está cuidado para que no suceda”.

Si el Gobierno se relaja, la población también

Pero ¿por qué este comportamiento? A juicio del sociólogo Carlos Moya, las personas piensan que efectivamente con la vacuna se pueden relajar, pero a su parecer este no es un comportamiento solamente de la ciudadanía, sino que el Gobierno en su conjunto que tiene que regular algunas dinámicas sociales no lo está haciendo. Y es que se ven algunas actividades que deben tener permiso y no lo tienen, por ejemplo.

El sociólogo hizo mención también a que se ha relajado el aforo en algunas actividades laborales o encuentros masivos de todo tipo relacionados al ámbito laboral y que tanto el Gobierno como el sector empresarial son responsables.

“No solamente se trata del ciudadano o del individuo como tal, sino que hay una intención de normalizar la vida social y económica del país por parte del Gobierno y que se entiende por la situación económica en la que se encuentra el país, pero que puede a la larga generar situaciones de crisis sanitaria, porque no hemos alcanzado ese porcentaje que hablan los epidemiólogos para poder alcanzar la comunidad rebaño”, destacó.

Cansados del confinamiento

Moya también afirmó que el individuo como sociedad ya está cansado del confinamiento y distanciamiento, por lo que al tener fe y confianza en la vacuna se piensa que puede relajarse y la única forma de contrarrestar esto es generando conciencia por parte del Estado, tratando de mantener cierta disciplina en las distintas actividades de la vida social.

“El Gobierno tiene que regular de manera muy disciplinada ese tipo de eventos y mantener además cierto tipo de aforo en el transporte público, centros comerciales, así como mantener el teletrabajo, porque al flexibilizar este tipo de situaciones en la conciencia del individuo inmediatamente lo que cae es que ya estamos saliendo del problema sanitario”, acotó el sociólogo.

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En ese sentido, el doctor Labrador aduce que aunque todavía en Panamá hay una velocidad de transmisión baja (significa que una persona para duplicar la enfermedad tal vez requiera 40 días), se ha visto un crecimiento leve, pero algo sostenido de manera escalonada.

Debe haber autodisciplina

El epidemiólogo puso como ejemplo que hay personas que se están contagiando en actividades nocturnas sociales de recreación, que pierden la mística del Ministerio de Salud como lo es la burbuja del hogar, que solo tienen que convivir o quitarse la mascarilla para compartir personas que vivan en el mismo hogar y ahora no ocurre así, “vemos a jóvenes, amistades que se reúnen en una misma casa, se quitan la mascarilla, no hay un distanciamiento, lo que pone en riesgo esta estabilidad que tenemos”.

“Exhorto a toda la población a la autodisciplina, tenemos que tener un autocontrol, un autocuidado, porque la salud y el coronavirus, que es parte de las enfermedades que nos está afectando, no solamente depende de que tengamos un sistema de salud preparado para atender a los pacientes en los hospitales, hisoparlos o llevarles medicamentos; se trata de prevenir que transmitamos la enfermedad y que haya fallecimientos”, afirmó Labrador.

 

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