Acción ciudadana
El pasado miércoles 13 de julio dimos seguimiento a la nutrida marcha realizada por grupos cívicos, evangélicos protestantes, organizaciones vinculadas a la Iglesia católica y panameños que disienten de la propuesta de implementar una normativa sobre educación sexual en el país. Tan importante fue la concentración que se considera la más grande en los últimos años.
Como era de esperarse, sectores del Gobierno y sus esbirros en los medios oficialistas trataron de minimizar el impacto de la multitudinaria marcha. Es más, revisando las tendencias en redes sociales y la opinión pública, fue notable observar un cúmulo de frustración en la ciudadanía frente a la actitud impositiva de los gobernantes de turno, que impulsaron al principio esta ley polémica. Y no solo eso, sino que la actividad puede evaluarse como un rechazo a la mala gestión de la administración varelista.
Organizar de la noche a la mañana una concentración que llegó a tener más de 20 mil personas no es fácil. Pero la acción ciudadana para la protección de los verdaderos valores éticos y morales, ante la entrega de otros grupos que impulsan el libertinaje sexual, representó un vuelco a los oscuros intereses de los últimos. Esos pseudodirigentes son los mismos que hoy forman parte del engranaje gubernamental, que apoyaron al mandatario de turno y tienen alcurnia burguesa.
Los movimientos ciudadanos nacidos del momento cambian el destino de la nación. Hay tantos problemas sociales en Panamá que obligan al resto de la población, no activa políticamente hablando, a lanzarse a las calles a protestar. Los partidos políticos saben eso y si quieren ser verdaderos representantes del clamor popular, deben plegarse a la realidad nacional. Desempleo, desaceleración económica, canasta básica familiar por las nubes e inseguridad, todos estos dilemas acumulados, sin contar otros, hacen que surjan más grupos de presión en el Istmo.
Mientras el Gobierno se ufana de controlar todos los órganos del Estado, tratar de apoderarse de los partidos opositores como CD o el PRD y montar un continuo “show” mediático judicial contra la pasada administración, lo que ha hecho es desligarse de su rumbo primordial: brindar a todos los panameños un país democrático, proactivo y progresista, que apoye a sus ciudadanos para que vivan mejor, en paz y armonía.
Panamá tiene un futuro promisorio, pero necesita ciudadanos emprendedores y dirigentes que hablen el lenguaje popular y tengan soluciones a los problemas cotidianos. Así nacen los líderes, se refresca la política criolla con nuevos actores representativos de la ciudadanía panameña.
Larga vida y prosperidad para todos. Saludos, amigas y amigos...
