Barrigonas
No es nuevo hablar de los embarazos en adolescentes. Tampoco de que los Carnavales disparan las cifras de nacimientos a los ocho o nueve meses después. Lo más seguro es que en la mayoría de ellos no haya el apoyo del padre porque tal vez considere que todo fue "locura de carnaval". Recuerdo que en los años 70 del siglo pasado en el Ministerio de Salud me mostraron estás estadísticas que confirmaban esta situación. Semanas antes de estos carnavales que han sido de mucho pereque, el Ministerio de Salud divulgó cifras muy alarmantes para la sociedad panameña.
Señaló que los embarazos en niñas y adolescentes (de 10 a 19 años) aumentaron en 241 casos más que el año 2014. Esta información indica que no han sido exitosas las medidas para evitar que niñas que aún deben jugar con muñecas sean embarazadas. La cifra total es alarmante. Fueron casi once mil de estos embarazos. Mientras siguen las discusiones de si debe haber una ley sobre educación sexual. Sin embargo, cualquier persona se da cuenta que los niños y adolescentes de esta época ya lo están haciendo. Casi mil embarazos precoces han sido registrados por el Ministerio de Salud por mes. ¿Cuántos otros embarazos se ocultan y no llegan a las estadísticas de ese ministerio?
Desde el punto de vista sociológico por cada embarazo no deseado existen decenas de parejitas realizando sexo, sin que la mujercita quede embarazada. ¡Deben ser varios miles más! No se puede dar la espalda a esta situación que afecta la formación familiar que es la base de la sociedad. Se debe lamentar la falta de control de los padres. También la ausencia de valores en sus hijos que no hacen caso a los consejos. Igualmente hay que considerar los estímulos sexuales de medios de comunicación, internet y los malos consejos de otros compañeritos. Esta traumática realidad de los panameños del futuro despierta poco interés en estos momentos. Parece ser cierta aquella frase de hace cien años que "los panameños lo único que toman en serio son los Carnavales".
Ahora las noticias del reinado de MOMO se refieren al desenfreno de los culecos. La sociedad panameña se olvida de la cantidad de problemas que hay para descargar las tensiones del día a día. Recomendamos que aparte de las advertencias de ratones enfermos, mosquitos peligrosos y falta de agua para botar en el jolgorio, hay que añadir otras: las relaciones sexuales sin control y no olvidemos el SIDA. No vaya a ser que la risa del Carnaval se convierta después en una mueca...
