Opinión - 07/4/16 - 12:00 AM

Bellaquería

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En el caso de los “Panamá Papers”, es importante que la opinión pública sepa que existe una ley de sociedades anónimas que data de 1927, junto a la ley que en los años 70 creó el centro bancario, lo que en conjunto con las normas de derecho marítimo adoptadas por Panamá constituyen la plataforma de servicios internacionales que ofrece nuestro país al mundo.

Dicho esto, hay que diferenciar a los inescrupulosos de toda laya, que utilizan para sus actividades delictivas las facilidades que ofrece nuestra plataforma de servicios.

Es un hecho que la firma Mossack Fonseca constituyó sociedades anónimas que fueron usadas para actividades criminales, eso es innegable, y la procuradora Kenia Porcell tiene que investigar e interponer medidas cautelares urgentes para evitar riesgo de fuga o destrucción de pruebas.

Mossack Fonseca actuó como agente residente de estas sociedades, también ofreció testaferros para que aparecieran como directores y dignatarios a fin de ocultar a los verdaderos dueños de las sociedades, y estos “servicios” no los hacían a título gratuito, sino que cobraban por ellos.

Pero de allí a hablar de Panamá como “paraíso fiscal” es terriblemente injusto porque es un hecho que sucesivas administraciones han contribuido a regular las actividades financieras y legales que se producen o se perfeccionan desde Panamá.

Panamá no es una mítica “isla Tortuga” de piratas y corsarios, es una nación que ha progresado, y es mentira que por las bellaquerías de unos pocos, el país tenga que quedar estigmatizado. Que quede claro.

Diferenciemos a los maleantes de cuello blanco del país que es “Puente del Mundo, Corazón del Universo”.