Bulto
E ra un estudiante que participaba en clases de manera efectiva. Su nota era la máxima. Una vez sorprendió a todos al
E ra un estudiante que participaba en clases de manera efectiva. Su nota era la máxima. Una vez sorprendió a todos al decir que no tenía empleo. "Todos los días salgo a la calle a ver qué puedo conseguir. Por lo general cargo bultos y me gano unos balboas...", explicó. Una vez lo vi en su trabajo "informal", que hacía con entusiasmo. No he sabido de él hace años y espero que le haya ido bien en la vida.
Pero no estamos solos en Latinoamérica en esta triste realidad de trabajo, que afecta a muchos jóvenes. La Organización Internacional del Trabajo sostiene que en el continente son 130 millones los que realizan actividades fuera de la estructura formal del trabajo. En Panamá la cantidad pasa el medio millón de personas (529 mil) y es algo menor que la que había hace tres años. Se puede decir que diez personas en edad de trabajar, cuatro son "informales".
Entre los aspectos negativos se destaca que la mayoría de ellos no paga seguro social. No tienen derecho a atención médica ni jubilación. ¡Trabajarán en semáforos y esquinas hasta que mueran...! Existen mecanismos para que esas personas se unan a los asegurados pero no es fácil. Las autoridades deberían buscar fórmulas que faciliten que estén protegidos por el Seguro. Hay que advertir que el hecho de que vendan en las esquinas no significa que no recibirán una cantidad adecuada de plata al final del día.
El público se acostumbró a la presencia de miles de personas mayormente jóvenes varones en los semáforos, algo que no existía en la ciudad hace años. A veces por "buscar el real" se cruzan la vía de los conductores y ponen en peligro sus vidas. Aunque duela es mejor que los desempleados sean buhoneros a que se tiren en un rincón o anden robando...
Los expertos señalan que la buhonería se acaba cuando funcionen estrategias económicas que busquen formalizarlos. Algo de esto se ha hecho en Panamá pero falta más acción... Al final, "el trabajo honesto no ofende", como decía mi padre...
