Opinión - 06/7/14 - 11:56 PM

Cambio

E staba asombrado el exministro. Acababa de ver a su antiguo chofer, y él no lo saludó. Comentó que era un desagradecido, pues varias veces le hizo

Milcíades Ortiz

E staba asombrado el exministro. Acababa de ver a su antiguo chofer, y él no lo saludó. Comentó que era un desagradecido, pues varias veces le hizo favores. ¿Por qué ahora ni lo saludaba? ¿A qué se debía ese cambio, cuando antes se esforzaba por abrirle la puerta del auto y hablaba bellezas de su jefe?

Con delicadeza dije al exfuncionario que se lo explicaría desde el aspecto sociológico. Resulta que ese chofer a quien respetaba y atendía... ¡era el puesto de ministro y no a Ud.! Me miró sin entender. Aclaré que hay cargos que exigen privilegios y conducta especial de los subalternos. Cuando cambia el jefe, ya no se debe tener esa actitud. Hay otra que lo merece... Imagino que con el cambio de gobierno se estarán dando algunas de esas situaciones. Añada algo que gusta a muchos “ser figura pública”. De la noche a la mañana oscuras personas saltan a la opinión pública. Se les ven sus fotos en periódicos y televisión. Sus entrevistas se difunden por todo el país.

Y... eso a varios les “hincha” el ego. Alguien me confesó hace años que de su puesto extrañaría a los periodistas(¿?). Pero no todo es imagen y atenciones que exige un importante puesto público. Varios esta quincena no recibirán el jugoso salario que gozaron por cinco años. Algunos cargos vienen con salarios y viáticos que no se lograrán en cargos de la empresa privada o en sus negocios propios.

¿Qué hacer? Lo primero que deben comprender los nuevos ocupantes de un buen cargo público es que... ¡no será para siempre! Los gobiernos tienen fecha fija de terminación. Al tomar posesión lleno de entusiasmo y planes, deje algo en su mente para que piense cuando ya no estará allí. Eso le permitirá planificar ese cambio que a veces es brusco. Pero ese señalamiento sociológico no es cien por ciento cierto. Siempre habrá excepciones como en toda actividad humana. Conozco subalternos que años después siguen manifestándoles respeto a sus expatrones. Incluso los llaman ministro, presidente, diputado, etc.