Opinión - 22/3/16 - 12:00 AM

Catch 22

Por: Azihra Valdés Madrid Periodista -

Panamá. El gobierno del presidente Juan Carlos Varela empezó con el apoyo de todos los sectores de la sociedad, con su bello lema EL PUEBLO PRIMERO y tantas promesas hermosas, como los $58.00 en tu bolsillo, el control de precios, barrios seguros y 100/0. Pero ha demostrado desde el primer día que no estaban preparados para gobernar y que su inacción, por no decir incompetencia, raya en los límites de la negligencia culposa. Es una combinación: el odio traducido en persecución política en contra de Martinelli y su gobierno, violando todos los principios del debido proceso, pero vitoreados y protegidos por medios de comunicación y una sociedad civil oficialistas, y por el otro el miedo de cumplir con las promesas de campaña por verse obligados a hacerlo bajo las mismas leyes y condiciones que hoy tienen a tantos procesados. Y es apenas lógico que al denunciar una acción de tu antecesor, repetirla te condena a seguir su suerte. Estoy segura de que ni el presidente Varela ni su equipo de trabajo anticiparon el descalabro que están viviendo, y que los Popis y los Bebys demostraron ser unos meros “matraqueadores”, pero analfabetos políticos al no advertir la regla de oro, que las voces de la oposición, traducida en los perseguidos políticos, tendrían cada vez más seguidores, mientras que los “fans” del Gobierno se irían reduciendo a la mínima expresión, provocando que los Alfredos y las Mauis salten de barco, pues el único que debe ahogarse cuando se hunda es su capitán. Mientras la prensa oficialista sigue manipulando hechos en los expedientes, ya algunos jueces valientes los han dejado en evidencia, haciendo que su credibilidad y circulación se desplomen. Pero las víctimas no son los Fernandos y los Bobbys, sino los humildes periodistas afectados por los despidos masivos para mantener a flote el juguete de estos poderosos. Entonces, tenemos que Varela es víctima de sus propias acciones y está en los que los gringos llaman Catch 22, es decir, o se olvida de la persecución aceptando que la mayoría de los casos son fabricaciones políticas, asumiendo las consecuencias, o empieza a trabajar, también asumiendo las consecuencias. ¡2019 a la vista!