Cazabobos
En diversas épocas de la historia de Panamá, los políticos han utilizado cazabobos, para desviar la atención de la realidad social y económica del país.
En 1955, a raíz de los turbios antecedentes que propiciaron el asesinato del presidente José Antonio Remón Cantera, el Gobierno de entonces trajo al experto criminólogo cubano Israel Castellanos, para que realizara pesquisas con el acuerdo expreso que recibiría el apoyo oficial en su investigación.
A las pocas semanas, Castellanos abandonó el país y denunció que los círculos oficiales, nunca le dieron el prometido apoyo para investigar el crimen de Remón.
En 1985, pusieron a un conocido militar a hacer el triste papel de cazabobos al presentar a un hacendado alemán que residía en la frontera tico-panameña, que aseguró tenía información de que el médico guerrillero Hugo Spadafora había sido asesinado por sus propios compañeros.
Semanas después se sabría la verdad de lo sucedido a Hugo.
Ahora quieren utilizar la injusta y arbitraria detención de Alma Cortes, presidenta del partido opositor Cambio Democrático (CD), para desviar la atención de los problemas del país.
Todo esto viene a cuento, por las denuncias hechas por el premio Nobel de economía Joseph Stiglitz y el profesor de Derecho Penal y Criminología de la Universidad de Basilea Mark Pieth, quienes han dicho que el gobierno de Juan Carlos Varela intentó utilizarlos para lavar la cara a sus allegados políticos involucrados en el escándalo de los “Panamá Papers”.
Los gobiernos dictatoriales, autoritarios o poco transparentes se valen de personalidades famosas para ganar prestigio o situaciones coyunturales, para desviar la atención de la opinión pública, pero a Varela le “salió la bruja”, el pueblo no come cuento.
La realidad es que los dos expertos calibraron de inmediato que lo que se quería era ocultar el papel de la firma Mossack Fonseca, liderada por Ramón Fonseca Mora, notorio gestor de donaciones a la campaña del actual presidente, amigo, consejero, copartidario del mandatario y exdirectivo del partido gobernante.
Que entienda el Gobierno: los panameños no somos pendejos, no nos engañan los cazabobos.
