Opinión - 16/1/15 - 12:00 AM

Chambones

Por: Milcíades Ortiz / Catedrático -

L a señora como todas las noches se puso a rezar con su hijo distante por teléfono. De repente al fondo surgió una voz masculina que decía: ¿Y eso qué es? Otra voz contestó:¡están rezando!. El niño no entendía lo que pasaba. La madre para calmarlo le dijo que se había cruzado otra línea telefónica. ¡Pero no era así! Ella comprendió que le estaban 'pinchando' su teléfono. Pensó, ¿por qué a mí?, si solo soy una simple ciudadana. Esto ocurrió en un gobierno anterior a Martinelli. Eso es prueba de que sucedía hace rato en Panamá.

Más de un profesional en los últimos años al usar su celular escuchaba ecos, ruidos extraños y voces al fondo. Hasta hacían chistes y mandaban saludos a los supuestos escuchas que algunos llaman 'orejas'. Cada vez que me entero de los pinchazos telefónicos mi mente se va por el túnel del tiempo y pienso en Fouché. Según mis lecturas históricas, él dirigía a personas que escuchaban y seguían a los que se oponían al reinado de los reyes de Francia. Cuando cayó la monarquía con la toma de La Bastilla se reunió con los revolucionarios y mencionó una frase que siempre recuerdo: Cualquier tipo de gobierno necesita un cuerpo de inteligencia para detectar a los enemigos.

En la dictadura militar utilizaron el espionaje contra medio Panamá. Los opositores tenían que usar teléfonos públicos que igualmente estaban pinchados. Se cambiaba la voz para engañar a las 'orejas'. También hablaban y se dejaban mensajes escritos en claves. Pobre democracia panameña que necesita violar leyes y la intimidad personal para sobrevivir. Nada justifica esto. No importa el gobierno que lo haga ni la excusa que tengan.

Hace pocos años, un funcionario norteamericano destapó un escándalo mundial. Reveló un sistema de espionaje que casi causa rompimiento de relaciones entre países con EE.UU. Se habían pinchado teléfonos de varios presidentes de naciones amigas de Estados Unidos. La excusa fue la seguridad nacional. Se señaló que gracias a esa violación de la intimidad se evitaron ataques terroristas. Al conversarle sobre esto al famoso Cholito mesero del viejo café de Santana, manifestó entonces lo de Panamá es chicha de piña”.