Opinión - 21/8/14 - 01:04 AM

Circo

Redacción

Sin entrar a profundizar en las causas que motivaron la solicitud de comparecencia de la contralora general de la República al pleno de la Asamblea de Diputados, debemos advertir que tal facultad otorgada al Órgano Legislativo no debe ser excusa para un circo mediático, en la obligación que tiene la funcionaria a contestar preguntas formuladas por los diputados.

La reciente comparecencia al Pleno del director general de la Caja de Seguro Social, fue una puesta en escena en la que primó el irrespeto y la burla al cargo ejercido por el funcionario, se le hizo una virtual encerrona.

Vimos, ya sin sorpresa, por qué en Panamá todo es posible; cómo un activista de la llamada sociedad civil, a través de las redes sociales, hacía llamados al público a llevar cartelones y a concentrarse en los predios de la Asamblea a esperar la llegada de Sáez Llorens.

En buenas cuentas, estas comparecencias se han convertido en un “pan y circo” a la usanza romana, en la que los gobernantes de turno ofrecían espectáculos de entretenimiento a las multitudes infecundas, para mantenerlas distraídas de sus verdaderos problemas.

Los diputados deben dar el ejemplo y meditar que “los carniceros de hoy pueden ser las reses de mañana”, como reza un viejo refrán; hoy citan para escarnio público a funcionarios de periodos fijos, nombrados por la pasada administración. Ojo: mañana serán citados similares funcionarios, nombrados por esta gestión.

No se trata de pan y circo, sino que cada uno juegue su papel, que el funcionario informe con dignidad y que los diputados pregunten con respeto y lógica.