Comentarios chorreranos
Anati 1: Quienes acuden a las oficinas de la Anati ubicadas en la planta alta de un edificio en Calle Rockefeller a legalizar sus terrenos se encuentran con un portón de hierro cerrado con dos candados. Los solicitantes de los servicios que allí se prestaban se cansan de llamar y nadie contesta. Cuando recurren a Arraiján, les indican que deben ir a El Dorado en Panamá. Con tanto dinero que se gastó en publicidad.
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Anati 2: En la intersección de la carretera hacia el hospital Nicolás Solano con la vía que conduce a Playa Leona, fue aprobado un plano a nombre de un particular sobre un área que había sido destinada por Reforma Agraria para construir un parque. Bellezas y más bellezas.
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Durante la trifulca que se armó en la escogencia del presidente del Consejo Provincial de Panamá Oeste se escucharon epítetos como los de maleante y dictador.
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¿Sabrá el Ministerio de Ambiente cuál es la procedencia y el destino de un lote de madera que reposa en los terrenos de la Junta Comunal de Playa Leona al lado de la Policía de Menores?
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Dos enormes huecos que dejó la cuadrilla del Idaan en la vía principal de la barriada Santos Jorge siguen haciendo sufrir los amortiguadores de los carros. Los baches, según los vecinos, tienen más de seis meses de estar abiertos y mantienen cerrado uno de los dos carriles. Ahora nadie, ni la gente de Maximino ni el MOP, es responsable por semejante desgreño.
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Inmobiliarias 1: Increíble, entre Llano Largo y Peña Blanca se construyen actualmente miles de viviendas, pero a nadie, ni a los gobiernos ni a las empresas, se le ha ocurrido reparar la carretera que conduce hacia esa población.
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Inmobiliarias 2: Y peor aún, en la entrada de La Mitra han entregado cerca de 600 unidades de viviendas de interés social, y los residentes tienen que esperar el bus bajo sol y agua porque ni una parada se han dignado a construirles. Con tantos millones que recogen.
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La Lotería Nacional de Beneficencia se lleva el premio mayor de las instituciones sordas del Gobierno en Panamá Oeste. A esta ciudad solo manda libretas de lotería, pero el edificio donde funciona es el mismo de hace casi medio siglo y los ganadores de los chances y billetes premiados tienen que hacer largas filas afuera como si estuviesen pidiendo limosna.
