Continuidad o continuismo
Al margen de la decisión que tome el presidente de la República, Juan Carlos Varela, sobre la continuidad o no en el cargo como magistrado del Tribunal Electoral del señor Eduardo Valdés Escoffery, hay puntos que resaltan dentro de las expectativas ciudadanas.
Valdés Escoffery es magistrado desde 1990, ha mantenido una actitud complaciente con candidatos y gobiernos en los distintos torneos electorales. Lo más destacado fue cuando dijo “sí se pudo”, en el acto de entrega de credenciales a un presidente electo, lo que le ganó un nombramiento familiar en el servicio exterior.
Varela aseguró en la campaña electoral, que los nombramientos sensitivos como este serían consultados con la sociedad civil. Vemos que no ha sido así, en el caso de la procuradora, que fue un nombramiento sin consulta ni consenso.
En el caso del nombramiento del magistrado del Tribunal Electoral, Varela no tiene salida posible, ya que de confirmar en el cargo al veterano Valdés sería un grosero acto de continuismo y de nombrar en su lugar a otro personaje, se enfrentaría con el dilema de no cumplir con lo que dijo en campaña, esto es: consultar con la sociedad el nombre del nuevo magistrado.
Al margen del anuncio que teóricamente debe hacer el mandatario sobre quién reemplazará a Valdés Escoffery, los panameños lo que queremos es refrescar las instituciones públicas y que los nombrados cumplan con su labor y no usen el cargo para ser mandaderos del poder.
En Panamá hay profesionales talentosos y formados académica y profesionalmente a los que nunca se les ha dado la oportunidad de demostrar su valía. Ejemplo de ellos los tenemos en el servicio exterior, donde no se nombran profesionales sino amiguitos, amiguitas e improvisados.
A Varela, que cumpla su promesa porque si Valdés E. se queda, será interpretado como pago por servicios prestados, y si anuncia a un complaciente de espalda gelatinosa es porque no quiere un funcionario independiente sino otro alabardero.
