Opinión - 04/6/16 - 12:00 AM

Corrupción

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Casi parece un chiste, la solicitud hecha por la directora general de la Autoridad de Transparencia y Acceso a la Información (Antai), Angélica Maytín, para que la Asamblea Nacional haga un traslado de partida por un millón de dólares para organizar en Panamá un llamado “Congreso Mundial contra la Corrupción”.

El hecho es risible tomando en cuenta los innumerables casos de corrupción que han surgido en esta administración, pero en los que las autoridades adoptan la tradicional postura del icónico monito: “no veo, no oigo y no hablo”.

Los escándalos y denuncias de corrupción que apuntan hacia varios funcionarios de la actual administración han hecho que la imagen del presidente de la República, Juan Carlos Varela, se haya desplomado tras solo 19 meses de haber asumido la jefatura del Estado y que más del 80% considere que no es un gobierno transparente.

El Instituto de Mercadeo Agropecuario (IMA), el Programa de Ayuda Nacional (PAN), hoy Dirección de Asistencia Social (DAS), el Ministerio de Vivienda y Ordenamiento Territorial (Miviot), Ministerio de Educación (Meduca), la Autoridad Marítima de Panamá, y el Ministerio de Seguridad Pública son algunas de las instituciones donde se han presentado denuncias  por casos de corrupción.

¿Nombres? Edwin Cárdenas, exdirector del IMA, a quien se vincula a presuntas anomalías en procedimientos de compras de la institución; Mario Etchelecu, titular del Miviot, a quien se vincula a supuestas irregularidades en contrataciones del programa Techos de Esperanza, junto a Rafael Stanziola,  los casos del ex alcalde Bosco Vallarino y del falso médico Grimaldo Córdoba, entre otros.

El sinnúmero de denuncias de millonarias contrataciones públicas como las de Tocumen S.A. es de nunca acabar, sin mencionar la falta de transparencia gubernamental.

¿Un congreso “mundial” para analizar la corrupción? Lo que hay es que usar sabiamente esos recursos para combatir el flagelo que carcome a la sociedad panameña.