Opinión - 11/9/14 - 10:59 PM

Coyuntura

Redacción

La Comisión de Gobierno y Asuntos Constitucionales de la Asamblea de Diputados archivó el proyecto de reformas al Código Electoral que a la postre se pretendió convertir en una suerte de “proclamación ‘express’”.

En la práctica, el “mamotreto” solo beneficiaba a los candidatos del Partido Revolucionario Democrático, ya que el proyecto buscaba darles la credencial a los diputados electos no impugnados, sin necesidad de ir a nuevas elecciones.

“Casualmente”, los diputados en esta condición, en su mayoría eran perredistas, lo que significa que de prosperar la iniciativa ese partido engrosaría su bancada en desmedro de los otros colectivos políticos.

Los panameñistas no advirtieron la maniobra sino posteriormente, cuando se hizo evidente el propósito del PRD, y es por ello que de manera grandilocuente se pidió el archivo de ese anteproyecto.

Y qué decir del flamante presidente del Tribunal Electoral, quien apoyó el proyecto que favorecía a sus excopartidarios, pero ante la presión ciudadana y de la sociedad civil, después reculó, lo calificó de “inoportuno”.

Lo cierto es que el archivo de este proyecto deja al descubierto que el mal llamado pacto de gobernabilidad entre panameñistas y perredistas está pegado con saliva y que lo más probable es que se deshaga en la coyuntura de la escogencia del nuevo contralor, porque no está basado en principios ni patriotismo, sino en meros intereses politiqueros.