Opinión - 15/7/16 - 12:00 AM

Crispiano versus cristianos

Por: Aquilino Ortega Luna Periodista -

En medio de un torrencial aguacero más de 10 mil personas, entre católicos y evangélicos, marcharon hacia la Asamblea Nacional para exigir la reformulación del proyecto de ley No. 61 sobre formación sexual en el sistema educativo.

Muchos fóbicos al cristianismo pensaron que el evento de los mal llamados fanáticos religiosos fracasaría, no fue así.

El proyecto ha provocado ronchas, mucha desinformación de parte y parte y, sobre todo, temores en la ciudadanía, que presiona para que haya más debate al respecto.

Los manifestantes solicitaron al Órgano Legislativo bajar a primer debate el proyecto de ley N.°61 sobre Educación Sexual y Salud Reproductiva, toda vez que consideran que busca robarle la inocencia de los niños.

El proponente y defensor del proyecto, el diputado Crispiano Adames, no las tiene todas consigo. Es posible que este parlamentario, sin saberlo, esté confrontando a miles y miles de fieles o en su defecto, al mismo Dios.

Esta iniciativa más que catapultarlo, podría sepultarlo en las arenas del olvido político. Se estima que en Panamá existe alrededor de un millón de cristianos evangélicos, lo que sumado a un mar de católicos generaría una cifra de impopularidad mayúscula para el galeno en su circuito.

En un poco más de un año, dos reveses políticos. La decepción de perder la presidencia de la Cámara y ahora más de 10 mil nacionales respirándole en la nuca y gritándole al oído no queremos tu ley, hace tambalear su liderazgo político.

Si bien el diputado perredista dejó entrever que nada de su propuesta está “escrito en piedra”, existe mucho recelo entre las organizaciones cristianas, por la poca información difundida por el político.

La marcha fue un éxito, y contrario a actividades similares, pero de orden político proselitista, no se necesitó ofrecer prebendas para que diversas organizaciones sociales y religiosas pidieran que el proyecto preservara los principios fundamentales de la familia.

El encuentro también fue un llamado de advertencia al Gobierno, para que realice las cosas con transparencia y que de una vez por todas haga caminar al país.

No recuerdo, al menos en los últimos 5 años, una marcha tan apoteósica y concurrida. Donde brilló el respeto y se ponderó en todo momento el amor de la gente por la estructura y los principios familiares.

De igual manera la armonía entre las representaciones cristianas, llámanse católicos o evangélicos, destacó a lo largo del recorrido de la marcha.