Dejen a Cuba dónde está
Un mal sabor de boca ha quedado en el pala[i]dar del país que apenas está por probar la primera cucharada del delgadísimo sancocho que le brinda
Un mal sabor de boca ha quedado en el paladar del país que apenas está por probar la primera cucharada del delgadísimo sancocho que le brinda el gobierno panameñista en su mandato. La señora Isabel de Saint Malo (Canciller de la República) pretende que Cuba país opresor e irrespetuoso de la democracia y de los derechos humanos, venga a Panamá a la Cumbre de Las Américas el próximo 10 de abril de 2015.
Ya va siendo hora que Panamá se ponga los pantalones largos y esquive a gobiernos que hacen daño a los seres humanos y que se solazan matando todo interés por el progreso.
El estado policiaco cubano no se cansa de faltarnos el respeto cada vez que puede. Y no brinda ninguna excusa. Antes de la última bribonada que nos hicieron en nuestro canal con el barco de los macacos de Corea del Norte fletado con toneladas de armas de la desmoronada unión soviética, habían logrado de forma subrepticia que sus títeres agredieran a Panamá., si no Pregunten a Willy porque y quienes hicieron que lo botaran de la OEA?
Desde 1959, los seguidores de Fidel no han dejado de soñar en convertir a la América Latina en un pasto en llamas. Yo me pregunto, ¿Para que un país con dirigentes que envidian y detestan al progreso, quieren sentarse al lado de personalidades diplomáticas de los Estados Unidos y Canadá? Si Fidel y sus seguidores aborrecen a occidente con más fervor que un panal de abejas africanas y hasta creo que con más desmesura que los integrantes del “estado islámico”. No perdamos el tiempo ni expongamos nuestros recursos como lo está haciendo Venezuela. Cuba no aporta si no es saliva y desestabilización.
El gobierno cubano ha resultado una descomunal estafa por lo que no merece la confianza de un país como el nuestro. Doña Isabel nada menos que Winston Churchill dijo:”El comunismo es la filosofía del fracaso, el credo de la ignorancia y la predica de la envidia; su virtud inherente es la distribución igualitaria de la miseria”.
