Dictadura a la vista
Pese a que Panamá es un país formalmente democrático, basado en el sistema de sufragio universal, los últimos hechos, a la vista de la ciencia política moderna, nos indican que el escenario nacional se está enrareciendo y deslizando a posiciones autoritarias y dictatoriales.
Los agentes de inteligencia Ronny Rodríguez y William Pittí han denunciado las torturas de que fueron objeto por elementos del Consejo de Seguridad para que acusaran falsamente al expresidente Ricardo Martinelli.
Por otra parte, la presencia de un sujeto blandiendo un arma de fuego, con un chaleco que lo identificaba como policía, cerca de las manifestaciones de activistas del opositor partido Cambio Democrático (CD) en las inmediaciones de la Vía España, es cosa que pone a pensar.
Esto no fue un hecho causal ni aislado, sino parte de maniobras bien planificadas de amedrentamiento.
Si a eso le sumamos la detención preventiva de la presidenta encargada del CD, Alma Cortés, tenemos que concluir que el Gobierno, lenta pero sistemáticamente, se está quitando su supuesto ropaje democrático y adopta la vestimenta dictatorial.
Como nunca antes, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) está recibiendo denuncias de la violación de garantías fundamentales en nuestro país, cosa grave que no se veía desde los tiempos de la dictadura militar.
La utilización de jueces y fiscales, instrumentalizándolos como brazos funcionales de la persecución y represión, es propio de regímenes autoritarios y dictatoriales.
Los panameños debemos prepararnos para el sombrío clima antidemocrático que se está gestando por parte de un régimen que no cumple sus promesas y mantiene sumida a la nación en la postración moral y económica.
