Opinión - 27/4/16 - 12:00 AM

Diferentes

Por: Milciades Ortiz Catedrático -

Una sencilla mesera de Volcán nos mostró una gran verdad que a veces los panameños de todos los niveles olvidamos. Comentábamos esa mañana los beneficios que traería la lluvia, ante la imagen de nubes cargadas de agua en el lugar. Después de meses de sequía, pensábamos que la lluvia era positiva en todos los sentidos. Los campesinos serían los más beneficiados porque podrían sembrar en la tierra húmeda. También se evitarían en el campo los estragos de la falta de agua en las fincas ganaderas. Al llenarse los ríos, se acabaría la posibilidad de la disminución de agua potable en muchos sitios del país. Además, se llenarían los embalses de las hidroeléctricas y se alejaría la posibilidad de racionar la energía eléctrica. Hasta el mismo Canal se beneficiaría con estas lluvias.

Pero... al señalarle a la mesera la posibilidad de lluvia, esta dijo: "que no llueva, que tengo un "roperío" que lavar". En ese instante comprendimos que teníamos ante nosotros una lección sociológica que mucha gente olvida. Las personas pueden tener diferentes intereses y maneras de pensar, según sea su realidad. Un ejemplo fácil lo tenemos en la actividad política de aquí y de otros países. Por eso cuando uno está en el gobierno piensa diferente a los que están en la oposición. Si se comprendiera esta realidad, no habrían tantas pugnas y desacuerdos entre los que están arriba y los de abajo, que a veces afectan el desarrollo de un país.

"Hasta en una familia hay personas que piensan distinto. A veces los padres no entendemos esta situación y queremos imponer nuestras ideas a los demás. Esto no solo sucede entre padres e hijos, sino también entre las parejas. Más allá tenemos la educación. En ocasiones, los educadores no respetan las ideas diferentes de sus alumnos y quieren imponer las suyas. Lo mismo ocurre cuando unos padres quieren decidir lo que los hijos deben estudiar. Se puede decir que en todas las actividades humanas hay distintas maneras de pensar y actuar, por eso es necesaria la tolerancia para que exista la democracia en un país. Ella debería extenderse a todos los niveles de la sociedad y así viviríamos mejor. (Al final, llovió ese día).