Dios me sostuvo...
Esta mañana al despertarme sobre mi mente revoloteaba una sola palabra... Perdón.
Me estremecí hasta el quebranto y luego exclamé... Perdón Señor porque no fui todo lo que Tú querías que fuera.
Al intentar ser diferente y mejor, me quedé corto como ser humano y me faltaron millas por recorrer como cristiano.
No amé lo suficiente, pero a veces herí demasiado, y aunque fue sin intención, lastimé.
No fui el mejor amigo, tampoco el mejor padre, aunque hice mi mayor esfuerzo... Me sobrepasé en equivocaciones.
Mis errores fueron muchos, pero no me rendí y conquisté algunos triunfos. Llegué a muchos lugares altos, pero no me sentí invencible ni me creí un ángel, soñé en medio de mis imperfecciones, me mantuve humilde, en la dimensión correcta.
Pero gracias a las pruebas y a la dureza del camino, estoy hecho a prueba de fuego. Sin la fuerza de Dios no hubiera llegado a este punto, a esta etapa del camino.
Recibí heridas y sangré muchas veces con dolor en mi andar, pero no me rendí. Me mantuve peleando la buena batalla como buen soldado.
En los momentos difíciles miré al cielo muchas veces y recibí fuerzas de forma misteriosa.
Visité el suelo casi hasta el cansancio, pero no me quedé allí, me levanté, porque entendí que no nací para el suelo, sino para el cielo.
Jesús tuvo que sostenerme la mayor parte del camino. Sin Dios en cada minuto de mi vida, no hubiera llegado hasta aquí.
Estoy en este punto del camino, vivo, con nuevos ánimos, con nuevos sueños, gracias a la misericordia divina.
Aunque no gané medallas, me sentí un triunfador olímpico. No fui perfecto, pero intenté ser mejor. Me sentí perdonado.
Dios nunca me defraudó, ni aun en los días en los que me desplomé, producto de mis debilidades.
Dios tiene un propósito para mi vida, lo comprendí, en el tiempo en el que era prácticamente invisible para la gente.
El amor de Dios estuvo más cerca de mi este año que todo el tiempo que he vivido con anterioridad. Gracias Señor por tu amor obstinado e inmerecido. Aunque yo sea infiel, Dios permanece fiel.
Dios te bendiga.
