El alcohol y la violencia
Monseñor Emiliani, lo escucho en la radio cuando estoy sobrio porque soy un alcohólico empedernido. Sí, cuando estoy bueno y sano pongo la radio y me deleito con sus mensajes, y suele tocar temas de adicciones. El caso mío es muy complicado, casi perdido. Por borracheras he terminado peleando a golpes y a tiros. Una noche como a las 11 y media estábamos en un bar y un tipo se pasó de vivo diciéndole cosas y tocando a mi novia, y yo ya estaba muy pasado de tragos. Él creyó que no podía ni moverme y me levanté de la mesa y lo golpeé todo lo que pude. Otro amigo de él se me lanzó por detrás y me estaba ahorcando, y aquél aprovechó para darme puñetazos. Como pude saqué mi pistola y le herí en una pierna. Y al que me ahorcaba le di un balazo en un pie. Al soltarme, otros tres tipos me atacaron y quedé desarmado, y en eso mi conductor que es seguridad mía entró al bar y sacó su pistola. Los señores retrocedieron y pudimos salir, coger el carro y huir. Eso me costó un juicio, pero con un buen abogado salí del problema. Otra vez en una playa a las dos de la mañana con otra mujer y varias parejas estábamos embriagándonos y llegó una banda de delincuentes a asaltarnos. Se armó una balacera, nos defendimos como pudimos y al final tres de los asaltantes quedaron heridos. Estos quedaron tirados en la arena y dos huyeron.
Estimado señor, ya usted cayó en el abismo al que llegan los alcohólicos y del cual solos no pueden salir. Está en el fondo del precipicio y no hay manera de escalarlo y escaparse de eso. Solo Dios puede hacer el milagro. Debe reconocer que solo no puede. Arrodíllese ante el Señor y suplíquele que él haga la obra. Debe romper esa mugrienta cadena que lo ata a beber sin importar las consecuencias. Alcohólicos Anónimos nos dan los doce pasos necesarios para que una persona se rehabilite. Usted es un enfermo alcohólico. Con el poder de Dios dejará de beber el resto de su vida, y yo conozco muchos casos de personas que han pasado 30 o 40 años sin beber una gota de licor; pero saben que son enfermos alcohólicos y no pueden exponerse a tomar una gota de licor nunca más, ya que nuevamente brota esa sed insaciable de ingerir esa droga maldita que ha hecho tanto mal en el mundo.
El alcoholismo es causa de miles de accidentes en carros, camiones, buses. Es el causante de rupturas de muchas parejas y pleitos familiares sin fin. Es el que provoca muertes violentas causadas por ridículas riñas en cantinas y bares. Es la droga que hace que miles pierdan sus empleos, su buena fama, amistades y también dinero.
Ha dañado a sus hijos, casi no tiene amigos, salvo otros borrachos. Ingrese a Alcohólicos Anónimos y recuerde que con Dios vencerá a ese sanguinario monstruo.
