Opinión - 15/3/16 - 12:00 AM

El insoportable ego

Por: Yadira Roquebert Periodista -

Alguna vez han escuchado decir que todo en exceso hace daño. Claro que es cierto, y nos percatamos cuando comemos en abundancia; cuando nos ejercitamos más de lo que nuestro cuerpo puede soportar; o al extralimitarnos en el trabajo. Pues sí, todo en exceso hace daño; hoy mi reflexión va a girar en torno al ego y hasta dónde puede causar daño al individuo.

Se trata de una ilusión, una fantasía que envuelve a la persona. Suele ser desagradable, egoísta, malicioso y hasta destructivo, pues pasa a ser una máscara social, un papel que aleja de la realidad. Cuando el ego domina, la persona vive engañada hasta llegar a creerse superior, inclusive, cree que pertenece a un status social al que realmente no corresponde.

He querido buscar el punto adecuado para desarrollar una idea que me daba vueltas, y no lograba madurarla; hoy logro expresarla, pues considero que es oportuno llegar a esas personas que la farándula los envuelve, engañándolos y alejándolos de la realidad, llevándolos a cometer errores que ponen en peligro su vida y hasta su libertad, arrastrando con ello a su familia.

El ego como máscara necesita halagos, aprobación de los demás, control de situaciones y aparentar un status social ficticio. En mi Panamá, el país de las oportunidades, lamentablemente estas características se reflejan más en personas vinculadas a los medios de comunicación social y en políticos, quizás haya otros, pero prevalece en estos ejemplos.

Y son personas como tú o como yo, que laboran porque requieren atender necesidades personales y familiares, con salarios aceptables para vivir, y que por su oficio le facilitan vestuario, auto, chofer y otros beneficios, que vienen a ser valores agregados, pero es por el trabajo que realizan. Es allí cuando el ego se distorsiona y les lleva a cometer errores que se ventilan públicamente.

Ante la reiteración de hechos que nos dejan un mal sabor, es importante reconocer que todos somos iguales, pues pasamos por las mismas etapas de la vida; por ello quiero advertir que no vivan de ilusiones y fantasías creadas por el ego; para ser feliz y alcanzar el éxito no lo necesitan, dele prioridad a la sencillez, honradez y humildad; no pretenda aparentar ni ser superior, acéptese tal cual es, y concluyo con el refrán: Arrópese hasta donde la manta le alcance.