Ella necesita orientación
Monseñor Emiliani, soy una joven de quince años y me he atrevido a escribirle por consejos de una tía. Le expongo lo siguiente: yo sé muchas cosas de la vida y no soporto que mi mamá me trate como una niña. No digamos mi papá, que es tan celoso conmigo, que no puede verme con un amigo a solas hablando porque se enoja. Nos reunimos en mi casa para estudiar y conversar un grupo de nueve compañeros. Somos cinco muchachas y cuatro jóvenes y estamos en el mismo curso del colegio. En verdad es un grupo divertido. Queremos ir a fiestas y yo soy la única que tengo que andar pidiendo permiso desde un mes antes, y me fastidia que me pongan horarios tan estrictos para ir y volver de una fiesta. Cuando se pone de lo mejor el asunto, debo volver a casa y ellos comienzan a llamarme al celular para decirme que están afuera en el carro esperando. Me hacen pasar el ridículo, por ello mis amigos me llaman la “cenicienta”. El otro día, mi papá se puso bravo porque salí con un pantalón muy ajustado que me regaló una tía. ¿Qué hay de malo en eso? Todas mis amigas tienen esos pantalones y enseñan más que yo, y sus papás no les dicen nada. ¿Qué hay de malo en ser atractiva y que te miren los chicos? Si yo soy bonita, así me hizo Dios y no estoy pecando con usar esos pantalones. Mi papa me dice que mi ropa es muy atrevida, que debo tener blusas que me tapen más, que eso no está bien. Yo le digo que si supiera cómo se visten otras, más bien diría que visto como una monjita. Total, que algunas veces salgo de casa con una ropa y en casa de una prima me cambio y me pongo más a la moda. Nos hemos reunido a escondidas, ya que mi papá no acepta más de una fiesta al mes. Admito que he tomado licor, pero pocas veces, y aunque me hace reír mucho, no me he emborrachado. Eso sí, no soporto el cigarrillo, me parece asqueroso. Soy señorita y estoy convencida de que debo ir virgen al matrimonio, aunque ya he tenido dos novios, siempre a escondidas, y me he besado con ellos, sin pasar a nada más.
Mira, señorita, hay una tendencia de ir estimulando los instintos y pasiones a través de ciertas modas, canciones, videos, y hacer que los jóvenes terminen en libertinaje. Actualmente hay una obsesión por el cuerpo y no se pone la atención a lo más importante, el crecimiento del yo profundo, y la única preocupación son el peso y la ropa que se usa. Mira, tú vales por lo que eres como persona, por ser hija de Dios y por tu desarrollo integral, no por la ropa.
Tu papá exagera un poco, pero está preocupado por lo que se ve tantas veces: niñas embarazadas, alcoholizadas, truncando sus vidas por no pensar bien las cosas.
Da gracias a Dios que tienes papás responsables de ti, que te quieren y buscan lo mejor para ti. Pero recuerda que el mejor amigo es el Señor Jesucristo y con él somos invencibles.
